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IX. ENCUENTRO MISIONERO
Sacerdotes, laicos y misioneros.

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Del 5 al 9 de julio de 2010

El encuentro misionero que organiza el equipo misionero Cesplam cada año ya se ha convertido en una tradición y una necesidad, tanto para quienes lo convocamos como para aquellos asistentes que repiten e invitan a otros.

Han sido tres días completos de encuentro, del 5 al 9 de julio, en el monasterio de Ntra. Sra. del Espino en Burgos. Han participado 80 personas, entre sacerdotes y laicos, venidos de muchos rincones de España: Mallorca, Galicia, Valencia, Murcia, Almería, Ávila, Granada, Salamanca, Sevilla, León, Portugal y hasta de República Dominicana.

El tema elegido este año ha sido “Comunidad orante”. Hemos tenido varios ponentes que nos han ayudado a trabajar esta dimensión tanto personal como comunitaria. La hermana redentorista Paloma Arroyo nos ayudó a situar el tema general. El P. Julián Ojeda nos introdujo en el método del “Oratorio de niños” como una pedagogía apropiada para enseñar a los niños de la catequesis a orar. Damián Mª y Marta Iglesias nos iluminaron en el camino celebrativo y oracional en la pastoral juvenil. También existieron distintos momentos para compartir experiencias personales, dialogar temas variados y buscar nuevos recursos que nos ayuden a ser mejores misioneros en nuestros lugares de origen.

Especialmente interesantes y pedagógicos fueron los momentos de oración y celebración.

Y no podemos olvidar los momentos de convivencia y excursión. Una tarde visitamos Santo Domingo de la Calzada y así, por un rato, nos convertimos en peregrinos a Santiago de Compostela. Y otros días hicimos alguna excursión más cortita en la zona: Santa Gadea del Cid y Frías. Pueblos castellanos especialmente bonitos y agradables de pasear.

En líneas generales estamos satisfechos un año más porque creemos que vamos cumpliendo los objetivos que nos proponemos: convocar nuevos participantes cada año, ayudar con nuevas ideas a las parroquias en misión, desarrollar más el espíritu misionero de todos y acompañar el proceso misionero de las parroquias (pre-misión, misión y post-misión).

El monasterio del Espino es un lugar “santo” y especialmente apropiado para este tipo de encuentros. Por eso no me queda nada más que ser agradecido con quienes han hecho posible este encuentro con mucho trabajo e ilusión.

Han sido ya nueve años de encuentro. Damos gracias Dios por ello y le pedimos que nos siga ayudando y ofreciendo instrumentos que acerquen el Evangelio de Jesús a quienes más lo reclaman y necesitan.

Un saludo a todos hasta el próximo encuentro que si Dios quiere se celebrará con ilusiones renovadas.

Manuel Cabello. CSsR



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