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PREGUNTA
M. Cabello: ¿cuál es vuestro origen? ¿De
dónde sois?
Carlos: Yo
soy de Salamanca.
Miguel: Soy de Fuerte del
Rey, un pequeño pueblo olivarero junto a Jaén.
PREGUNTA:
Sois novicios redentoristas porque queréis ser Misioneros Redentoristas.
¿Quiénes son los Misioneros Redentoristas? ¿Qué
es un Redentorista?
Carlos:
Más bien deberíamos hablar de la Congregación del
Santísimo Redentor (Redentoristas), que es su nombre oficial. Es
una congregación religiosa misionera fundada en Nápoles
por San Alfonso Mª de Liguori en el s. XVIII y extendida hoy por
más de 75 países.
El Redentorista es, ante todo, un misionero cuya tarea consiste únicamente
en anunciar el Evangelio, de manera especial a los pobres. ¿Dónde
lleva a cabo esta tarea? En los pueblos mediante la misión popular,
en parroquias y santuarios, etc.
PREGUNTA:
¿Qué es un novicio?
Miguel: Un novicio es un joven que durante
un tiempo (en nuestro caso un año) de su vida se prepara para optar
por la vida religiosa. Nos preparamos para ser Misioneros Redentoristas,
para vivir en comunidad. Acompañados por el Maestro de Novicios,
vamos adentrándonos en el carisma de la Congregación, en
la espiritualidad redentorista, a través de su historia, fundador,
santos y beatos y lo referente a la vida religiosa, votos (pobreza, castidad
y obediencia) y comunidad. El noviciado es un tiempo especial de oración
en el que el novicio discierne a que le está llamando Dios.
PREGUNTA:
¿La Iglesia del s. XXI necesita misioneros? ¿Dónde
y por qué?
Carlos: Los misioneros siempre han sido,
son y serán parte imprescindible de la Iglesia. Ellos han sembrado
la Buena Noticia donde antes nunca se había hecho y son también
ellos los que han alentado y renovado la fe de los cristianos durante
generaciones.
La mayoría de nosotros, casi instintivamente, pensamos que el misionero
sólo puede ser tal en países en vías de desarrollo.
Sin embargo vemos que nuestro occidente –quizás hoy más
que nunca- está necesitado de misioneros que sean testimonio de
un Dios cercano, amoroso, preocupado por el hombre; misioneros convencidos
de que la clave de la felicidad se encuentra en Cristo muerto y resucitado
por nosotros.
PREGUNTA:
Dicen que “la Iglesia es un negocio”. ¿Es buen “negocio”
ser misionero? ¿En qué sentido?
Miguel: No creo que tal y como están
los tiempos sea ningún negocio ser misionero, ni tan siquiera ser
cristiano. El amor gratuito, sin esperar ninguna recompensa, ni está
de moda ni es fácil de entender, y además a muchos misioneros
esa entrega les cuesta la vida. Sí podemos hablar del mejor negocio
cuando nuestra misión, nuestro trabajo es en equipo, y cuyo jefe
el mejor posible, Dios. El pago que recibimos es el Amor, y eso no hay
negocio que lo supere.
PREGUNTA:
¿qué ocurrió en tu vida para plantearte vivir en comunidad
y para la misión?
Carlos: (Supongo que esto es difícil
de explicar…) Fue mi experiencia personal con Dios la que dio comienzo
a todo, cuando me topé con Él y sentí que me quería
con locura; es más, que Él amaba a todos los hombres con
locura y que me estaba llamando a mí para compartir esta Buena
Noticia que yo había descubierto: ¡la mejor noticia de todos
los tiempos! Esto fue precisamente lo que me lanzó a la misión,
una realidad vivida auténticamente en la comunidad y testimoniada
también en comunidad.
(Continúa
arriba)
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PREGUNTA:
¿cómo sentiste la llamada de Dios para servirle así?
Miguel: Dios no coge un día el móvil
y contacta contigo. Él va dando toques, dejando mensajitos, y para
ello se sirve de personas y experiencias que te llevan a responder a su
llamada. Son eso, personas, oraciones, convivencias, encuentros, misiones,
o situaciones de voluntariado, las que me fueron ayudando a descubrir
que Dios me amaba con locura, y que me había elegido, que contaba
conmigo para anunciar al mundo el gran amor que nos tiene a cada persona,
un amor que libera y salva.
PREGUNTA:
¿Qué es más fácil: decir “sí”
a Dios o a una chica?
Carlos: Sin duda que es más fácil
a una chica. Decir “sí” a Dios compromete completamente;
significa confiar plenamente en Él, estar dispuesto a renunciar
a tus propios intereses y tomar los suyos, darte a los demás hasta
olvidarte de ti mismo.
PREGUNTA:
¿Por qué algo tan bonito, tan desde el corazón…
como lo que contáis no genera más respuestas afirmativas
en otros jóvenes? Porque se lo plantean, ¿o no?
Miguel: Vivimos en una sociedad que busca
lo inmediato, y no estamos dispuestos a perder nuestro tiempo escuchando
a Dios. También nuestras vidas están muy programadas, todos
tenemos que estudiar una carrera universitaria, y después buscar
un piso para casarnos… en esa programación no hay un tiempo
para preguntarnos qué nos pide Dios, y mucho menos para dar una
respuesta que no agrada a mucha gente.
PREGUNTA:
El próximo día 3 de septiembre haréis vuestra profesión
temporal: ¿en qué consiste?
Carlos y Miguel: En la profesión
temporal diremos “sí” a Dios. Haremos público
nuestro compromiso ante la Iglesia de que queremos entregarnos por completo,
para ello realizaremos tres votos, de pobreza, castidad y obediencia,
es decir de toda nuestra persona.
PREGUNTA:
En vuestra tarjeta de invitación se puede leer: “Dar la vida
por la abundante Redención”; ¿Qué significa?
Carlos y Miguel: Significa que queremos
entregarnos, confiando en que con esto damos vida y la hacemos fructífera;
confiando en que podemos ser esperanza para los que la han perdido, riqueza
para los que no tienen nada, testimonio de Cristo para los que no le sienten
vivo.
PREGUNTA:
Ante la cercanía del acontecimiento, ¿qué dirías
a quien lee esta entrevista y no te conoce personalmente?
Miguel:
Les diría que en este día ore por nosotros, y comparta nuestra
felicidad. Que también recen para que nunca falte gente que quiera
entregar su vida a la misión, y si es entre sus familiares y amigos
mejor….¡Ah! Y que se queden con nuestras caras que cualquier
día nos encontramos en su pueblo de misión.
PREGUNTA:
¿Y a quienes os conocen y quieren?
Carlos: Que compartan nuestra alegría
en este día tan especial, que estén a nuestro lado para
apoyarnos en esta difícil tarea que asumimos con nuestra consagración
y, cómo no, que no se olviden de tenernos muy presentes en sus
oraciones, pues confiamos que es el Señor quien nos sostiene.
CESPLAM:Allí
estaremos para recibir con ilusión a dos hermanos.
¡Gracias
por vuestra dedicación y generosidad!
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