MISION EN ALMADEN
10 a 26 de febrero de 2005 (CIUDAD REAL)

Almadén ocupa la parte sur occidental de la provincia de Ciudad Real. A todos nos suena desde la escuela, cuando situábamos en este lugar las minas de mercurio más importantes del mundo. Parece cierto que un tercio de todo el mercurio que se está utilizando en el mundo ha salido de estas minas de Almadén.

Fue Almadén un pueblo próspero hasta los años 80; llegó a contar con 12.000 habitantes. Ahora es un 'pueblo fantasma', que ronda los 6.000. Hay muchas familias desestructuradas y marginadas. Y aquí es donde Cáritas ha realizado una gran labor de atención a los necesitados…

Religiosamente, es un pueblo muy frío; el cumplimiento dominical no llega al 10%. Ha tenido siempre buen clero y atención religiosa, lo que ha permitido, que la fe se mantenga, cosa complicada en las zonas mineras. La misión tuvo lugar del 3 al 1 9 de marzo, con cinco misioneros presentes. Previamente se habían misionado otras tres parroquias en pueblos cercanos.

Apuntando a lo positivo diremos que, después de muchas, muchísimas dificultades, conseguimos 50 asambleas familiares. El parecer de los misioneros era “positiva con reparos”, pero la evaluación hecha por los mismos participantes y el equipo de sacerdotes “altamente positiva”. “El simple hecho de reunirse cincuenta grupos era impensable hace una semana”, apuntaba el párroco. Y seguía: “nuestra parroquia se ha convertido en parroquia misionera Creo, sin temor a equivocarme, que al menos, el cincuenta por ciento de los participantes en las Asambleas Familiares, eran personas alejadas de la vida parroquial”. De cara al futuro quedarán en marcha la mayor parte de ellos con la correspondiente remodelación.

Otro punto a valorar es la asistencia de alejados a las asambleas: "Todos los asistentes a mi reunión -decía el farmacéutico- no pisan por la iglesia nunca. Esto ha sido una agradable sorpresa para mí. Sólo una persona acude a la iglesia, que soy yo. Pero toda esta semana se sentían felices y se sentían Iglesia". Y Leles por el estilo: "Los miembros de mi grupo no son gentes de Iglesia. Sólo dos vamos a Misa..." Estos no son los únicos casos. Pero, dato curioso, esta participación de alejados se dio preferentemente entre ese grupo de gente y familias desestructuradas.

Y el tercer apartado, en positivo también, se lo apuntamos a los misioneros. Experimentamos lo de Mahoma y la montaña “si la montaña no viene a Mahoma…” Por eso atendimos a los pequeños en los colegios, a los adolescentes en los institutos y nos hicimos presentes en la universidad. Esto supuso muchas horas de dedicación a estos sectores alejados de la vida de la Iglesia.

Así, concluyendo, en mayor o menor medida se potenciaron los grupos de liturgia, grupos de jóvenes, Cáritas, atención a enfermos, formación de adultos….
Una vez más llegamos al convencimiento de lo positivo de esta tarea misionera, capaz de ir removiendo rescoldos a punto de extinguir y de ir despertando la esperanza de una nueva vida en tantas parroquias por las que vamos pasando.
Saludos a todos los creyentes de Almadén

Arsenio Díez