Almadén
ocupa la parte sur occidental de la provincia de Ciudad Real. A todos
nos suena desde la escuela, cuando situábamos en este lugar
las minas de mercurio más importantes del mundo. Parece cierto
que un tercio de todo el mercurio que se está utilizando en
el mundo ha salido de estas minas de Almadén.
Fue
Almadén un pueblo próspero hasta los años 80;
llegó a contar con 12.000 habitantes. Ahora es un 'pueblo fantasma',
que ronda los 6.000. Hay muchas familias desestructuradas y marginadas.
Y aquí es donde Cáritas ha realizado una gran labor
de atención a los necesitados…
Religiosamente,
es un pueblo muy frío; el cumplimiento dominical no llega al
10%. Ha tenido siempre buen clero y atención religiosa, lo
que ha permitido, que la fe se mantenga, cosa complicada en las zonas
mineras. La misión tuvo lugar del 3 al 1 9 de marzo, con cinco
misioneros presentes. Previamente se habían misionado otras
tres parroquias en pueblos cercanos.
Apuntando
a lo positivo diremos que, después de muchas, muchísimas
dificultades, conseguimos 50 asambleas familiares. El parecer
de los misioneros era “positiva con reparos”, pero
la evaluación hecha por los mismos participantes y el equipo
de sacerdotes “altamente positiva”. “El simple
hecho de reunirse cincuenta grupos era impensable hace una semana”,
apuntaba el párroco. Y seguía: “nuestra parroquia
se ha convertido en parroquia misionera Creo, sin temor a equivocarme,
que al menos, el cincuenta por ciento de los participantes en
las Asambleas Familiares, eran personas alejadas de la vida parroquial”.
De cara al futuro quedarán en marcha la mayor parte de
ellos con la correspondiente remodelación.
Otro
punto a valorar es la asistencia de alejados a las asambleas: "Todos
los asistentes a mi reunión -decía el farmacéutico-
no pisan por la iglesia nunca. Esto ha sido una agradable sorpresa
para mí. Sólo una persona acude a la iglesia, que soy
yo. Pero toda esta semana se sentían felices y se sentían
Iglesia". Y Leles por el estilo: "Los miembros de mi grupo
no son gentes de Iglesia. Sólo dos vamos a Misa..." Estos
no son los únicos casos. Pero, dato curioso, esta participación
de alejados se dio preferentemente entre ese grupo de gente y familias
desestructuradas.
Y
el tercer apartado, en positivo también, se lo apuntamos a
los misioneros. Experimentamos lo de Mahoma y la montaña “si
la montaña no viene a Mahoma…” Por eso atendimos
a los pequeños en los colegios, a los adolescentes en los institutos
y nos hicimos presentes en la universidad. Esto supuso muchas horas
de dedicación a estos sectores alejados de la vida de la Iglesia.
Así,
concluyendo, en mayor o menor medida se potenciaron los grupos de
liturgia, grupos de jóvenes, Cáritas, atención
a enfermos, formación de adultos….
Una vez más llegamos al convencimiento de lo positivo de esta
tarea misionera, capaz de ir removiendo rescoldos a punto de extinguir
y de ir despertando la esperanza de una nueva vida en tantas parroquias
por las que vamos pasando.
Saludos a todos los creyentes de Almadén
Arsenio
Díez