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MISIÓN EN CAMUÑAS (Toledo)

Parroquia Ntra. Sra. de la Asunción

(13 Febrero-1 de Marzo de 2014)

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¡QUE VIENEN LOS MISIONEROS!

El 13 de febrero (víspera de San Valentín) se iniciaba la misión parroquial en Camuñas (Toledo) con la presencia del Arzobispo de Toledo, Don Braulio Rodríguez. Él dio el pistoletazo de salida con la eucaristía de inauguración, animando a la concurrida iglesia parroquial a vivir la misión con entrega y pasión, pues él mismo había vivido ya misiones redentoristas cuando era obispo en la diócesis de Osma-Soria.

Teníamos los misioneros ciertos temores ante la misión que se presentaba. La expresión “que viene el tío Camuñas” (guerrillero, natural del pueblo, durante la guerra de la Independencia) como si se dijese “que viene el coco” hacía pensar en el recibimiento del pueblo de Camuñas y las reacciones ante la misión. Teníamos nuestros miedos.

Pero hay que decir que pronto de ese “que viene el tío Camuñas” se pasó a la expresión cálida “que vienen los misioneros”. Pues en Camuñas había hambre de misión. La última se había dado hacía más de 50 años (1963). Había llovido desde entonces. Y la misión de ahora se presentaba como una excelente lluvia de Gracia, de Palabra de Dios.

El terreno estaba muy bien preparado gracias a su párroco D. Jesús Ángel, al equipo coordinador de la misión, a las 19 personas que abrieron sus hogares para las Asambleas Familiares Cristianas y a los 25 animadores de las mismas. Estaba todo perfectamente preparado.

Y cuando se trabaja, se pueden cosechar frutos. Las asambleas fueron muy concurridas desde el primer día. Había casi una media de 20 personas por asamblea. El cómputo final fueron 379 personas que gozaron de la experiencia. Los misioneros fuimos testigos de la alegría de muchas personas e incluso se dieron algunas reconciliaciones entre familiares y vecinos.

El colofón de la semana de asambleas fue el sábado en el templo parroquial Nuestra Señora de la Asunción, donde se celebró la asamblea de asambleas. Fue una celebración realmente festiva, donde exponían con entusiasmo símbolos y reflexiones cada asamblea. El párroco nos comentó que nunca había visto así de abarrotado el templo. Estaba feliz.

En la segunda semana, el peso de la misión recaía en las eucaristías matutinas en la ermita de la Veracruz y en las celebraciones misioneras en la parroquia. Estuvieron muy concurridas, especialmente las celebraciones de la tarde. Veíamos los misioneros cómo los símbolos llegaban a la gente.

 Se atendió también el colegio de Camuñas y se estuvo presente en las catequesis de niños de la parroquia. Se tuvieron además dos encuentros con los padres de esos niños. Se visitaron todos los enfermos de la parroquia; por cierto, que fueron muchos, teniendo el viernes último de la misión la celebración de la Unción de Enfermos; más de 70 enfermos recibieron el sacramento.

También se tuvieron varios encuentros con matrimonios y parejas jóvenes, quienes al final hicieron el propósito de formar un grupo de matrimonios parroquial. Fue un fruto importante de la misión.

Merece un capítulo especial las reuniones misioneras –unas diez- con los jóvenes por parte del P. Víctor Chacón, y en concreto con los pertenecientes a la Cofradía de Pecados y Danzantes que actúan en el día del Corpus Christi, fiesta declarada de interés turístico nacional. El Padre hizo un trabajo muy interesante con estos jóvenes, un tanto alejados de la fe y de la Iglesia.

En realidad, fueron días muy gratificantes para todos. En Camuñas reinaba un ambiente extraordinario de misión. Se sentía por las calles, plazas, comercios… Los camuñeros decían: “no se puede esperar tanto para tener misiones”, pero ellos ya saben que les acompañaremos en esta aventura que se han embarcado: La misión… y tendrán que decir cada poco: ¡qué vienen los misioneros!

P. Juan José Ferrero