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MISIÓN EN HERENCIA (Ciudad Real)
Parroquia de la Inmaculada Concepción
(4-20 abril de 2013)
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El 4 de abril en plena octava de Pascua se inició la misión en la población manchega de Herencia, en plena tierra de El Quijote. Desde el primer día percibimos los misioneros en los herencianos una ilusión enorme por la misión; la esperaban como agua de mayo, a pesar de las intensas y abundantes lluvias de invierno.

Alrededor de 50 asambleas se ponían en marcha por la población, estratégicamente situadas en el callejero, de tal modo que no quedó ninguna zona sin su “templo” para dialogar y compartir la vida y la fe. 

Y el lunes de asambleas fue un día muy feliz para todos: sacerdotes (don Julián, párroco y don Óscar, vicario), misioneros y laicos. En la mayoría de las asambleas había muchas personas y especialmente eran de mediana edad: una franja que no solemos ver en las parroquias. La participación en las asambleas fue en aumento con paso de los días. El párroco señalaba una media de 20 personas por asamblea. Posiblemente unas 1000 personas gozaron de las asambleas.

El colofón de la semana de asambleas fue el sábado en el templo parroquial, donde se celebró la asamblea de asambleas. Fue una celebración realmente festiva, que a pesar de durar dos horas, se hizo muy corta, donde exponían con entusiasmo símbolos y reflexiones cada asamblea. Eugenio, el veterano sacristán, nos comentaba: “Muy pocas veces se ve así la Iglesia. Calculo que estarían unas 800 personas”.

Fue una misión de mucho trabajo. Pues además de las celebraciones misioneras de la parroquia y también en la iglesia de los Mercedarios -todas ellas muy concurridas, vivas y participativas- se atendieron los colegios (mercedarios y mercedarias) y el instituto. Se visitaron todos los enfermos de la parroquia. Y se tuvo un encuentro con todos los niños y chicos de la catequesis, cursos muy numerosos, atendidos por el P. Arsenio Díez.

También se tuvieron varios encuentros con los padres de los niños de catequesis, también el P. Juan Bautista Jáñez se reunió varias veces con la gente mayor y con matrimonios mayores, y matrimonios más jóvenes, atendidos por Antonio e Inma, laicos del Perpetuo Socorro de Madrid, pero que en el último día por desgracia tuvieron que dejarnos a causa de un derrame cerebral que sufrió un hermano de Inma. Todos los encuentros fueron muy concurridos.

Merece un capítulo especial las reuniones misioneras con los jóvenes por parte del P. Carlos Sánchez, que vino desde Granada a la misión. Nada menos que 9 veces se convocó a los jóvenes y todas ellas con una participación muy considerable. Fue una experiencia muy rica para ellos de Iglesia y de ser cristiano hoy.

En realidad, fueron días muy gratificantes para todos. En Herencia reinaba un ambiente extraordinario de misión. Se sentía por las calles, plazas, comercios… y algunos de ellos se decían: “Con la misión hemos dado, amigo Sancho”, pues a determinadas horas se encontraban vacios de gente, pues acudían a las celebraciones misioneras.

Fuimos los misioneros testigos de cómo la gente disfrutaba y gozaba; en expresión de los herencianos estaban “muy ricamente”. Fuimos testigos también de varias reconciliaciones entre personas que en años no se habían hablado; en definitiva, testigos del paso de Dios por Herencia…  

P. Juan José Ferrero de Paz. CSsR