El
Equipo CESPLAM de los Misioneros Redentoristas ha misionado, durante
el Otoño del 2005, las parroquias que configuran el arciprestazgo
del Jabalcón, en la diócesis de Guadix-Baza. Todos estos
pueblos, los situamos geográficamente en el altiplano de Baza.
Fueron misionados diez pueblos, y sus respectivos anejos, pueblos todos
ellos venidos a menos, debido a una fuerte emigración hacia la
costa catalana. El abandono del campo es patente, salvándose
de la ruina el almendro y el olivo. Con todo, siguen siendo pueblos
grandes, al menos comparados con los del Norte de España: Cúllar,
de 5.000 habitantes, Caniles y Zújar, de 4.500, Cuevas del Campo
y Benamaurel, de 2.500, y otros de unos 1.000 habitantes.
La Misión popular
Las asambleas familiares cristianas son el mecanismo
más adecuado para estimular a los de dentro de la comunidad cristiana
y llegar a los de fuera. Pensamos que sigue siendo el medio más
adecuado para establecer grupos de formación en la fe. Se formaron
unos ciento cincuenta grupos, que servirán para poner en marcha
la catequesis de adultos en los pueblos misionados. Sin duda que el
calor del hogar y la acogida propician el diálogo, la buena vecindad,
reconciliaciones entre personas... y hacen posible que este tipo de
encuentros funcionen y se mantengan durante años. Piedad, monitora
de las asambleas, nos dijo:
-“La misión para mí ha sido un encuentro muy
directo con mis vecinos y con Cristo. Nunca me había imaginado
una misión tan afuera y tan dentro de la iglesia a la vez. Creo
que ha servido para afrontar problemas fuertes como las injusticias,
las desigualdades, la falta de solidaridad… Espero que gracias
a la misión consigamos una parroquia más viva y misionera”.
Las celebraciones de la noche representan la parte más fuerte
y novedosa de la Semana de la Palabra. Son celebraciones con un lenguaje
distinto del habitual para los fieles, vivas, expresivas y participadas,
apoyadas en símbolos y en la predicación. La participación
de los fieles es parte esencial. Amador, padre de familia y monitor
de las asambleas, nos comentó: “Además del sentido
misionero de las asambleas, valoro especialmente las celebraciones de
la segunda semana. Han sido muy amenas, participativas y profundas;
me han servido para descubrir la dimensión festiva de la fe,
cosa que antes no valoraba”.
El
marco de la nueva evangelización
Con este tipo de misión trabajamos en el
marco de la “nueva evangelización”. La misión
redentorista se hace en la calle, en contacto con la gente y también,
lo justo, en el despacho parroquial. Por eso las misiones actualmente
son tan duras y difíciles. Al ambiente de increencia y a la falta
de interés por lo religioso se añade la comodidad y la falta
de compromiso estable. Todos estos factores hacen muy difícil la
propuesta cristiana. Sin embargo, gracias al trabajo de los misioneros,
de laicos y párrocos, es posible proponer y celebrar la fe. Así
ha ocurrido en estos pueblos, como pueden ver por los testimonios que
vamos presentando.
–“Desde adolescente he sentido en mí un gran espíritu
misionero, pero nunca se me había presentado la oportunidad de
serlo de verdad. Estos días me he sentido misionera en mi pueblo.
Ha sido una experiencia inolvidable. Hemos salido a buscar fuera del templo,
en los hogares...” (Anabel, joven monitora de las asambleas).
Y como siempre, de una manera callada y silenciosa, nos acompaña
María del Perpetuo Socorro. La celebración en honor de la
Virgen es entrañable y muy emotiva. Se llena el templo de gente,
y también de lágrimas y de flores. Cada flor representa
una intención: por el hijo alejado de la fe, por la unidad de la
familia, por el ser querido ya muerto, por la paz del mundo...
–“Lo mejor que han hecho los Redentoristas ha sido propagar
la devoción de la Virgen del Perpetuo Socorro. Aquí, en
Caniles, tenemos un hermoso cuadro que data de 1945, costeado por una
familia del pueblo. El Perpetuo Socorro goza de gran devoción en
este y en otros pueblos de la zona” (Don Manuel, sacerdote).
Y así tengo delante otros testimonios de personas que han participado
en la misión, llenos de entusiasmo y de agradecimiento. Los resumo
todos en la intervención del señor obispo, don Juan, cuando
después de participar en la celebración penitencial, dijo:
“Estoy sorprendido del silencio y recogimiento mostrado en la celebración,
y del gran número de fieles que han asistido. Agradezco a los Misioneros
Redentoristas el trabajo realizado...”
A mí sólo me queda recordar y agradecer la colaboración
de los que abren las puertas de su hogar al Señor y a los hermanos,
de los monitores que dirigen las asambleas familiares y de los diecinueve
misioneros, que durante 17 días han trabajado por el Reino de Dios.
P. Arsenio Díez. CSsR
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