Del
2 al 17 de abril varios misioneros del Cesplam (José Luis M.,
Juan Antonio G., Juan Bautista J. y Juan Carlos A.) participamos en
la misión de la parroquia Ntra. Sra. de la Esperanza y S. Eugenio
de Mazenod que los Oblatos de María Inmaculada tienen en Málaga.
¿Qué motivó este compartir misionero?
Pues bien, la historia se remonta al año 2001 cuando la Asamblea
Provincial reunida de los Oblatos invita al P. Pedro López a
dar una ponencia sobre la Misión Popular en España. Ellos
buscaban responder a su carisma en el siglo XXI y optaron por priorizar
en primer lugar las Misiones Populares abandonando otros puestos de
trabajo tradicionales para ellos. Pidieron al Gobierno Provincial que
creara un equipo misionero y así lo hicieron. Al poco tiempo
contactaron con nosotros de nuevo para poder participar en alguna misión
con el Cesplam para conocer nuestro método y forma de trabajar.
Ellos participaron en la Renovación de la misión de Almuñécar
y en la misión de nuestra parroquia de Vigo.
Es por todo esto que quisieron compartir con nosotros su primera gran
misión, que como decíamos al principio se desarrolló
entre el 2 y el 17 de Abril en su parroquia de Málaga. La parroquia
está situada en un barrio muy popular de Málaga llamado
“Mangas Verdes” – “Casas Matas”.
En esta etapa de misión solo se misionó 1/3 de la parroquia.
La preparación de la misión fue muy buena y patearon muy
bien toda la parroquia haciendo un plano muy detallado y exhaustivo,
en el que estaban localizadas desde las casas de los niños de
las catequesis de primera comunión hasta las casas donde se traficaba
de todo.
El domingo 3 comenzó la misión con la Eucaristía
del Envío Misionero que presidió el Vicario de la ciudad
D. Francisco González. En esta eucaristía se impuso la
cruz misionera a todos los misioneros unos 28 entre laicos y religiosos
de distintas congregaciones (Oblatos, Redentoristas, Pasionistas, Consolata,
Misioneras Eucarísticas). Es de destacar el testimonio del P.
Provincial de los Oblatos que participó durante toda la misión
como uno más y compartiendo casa con una familia como el resto
de los misioneros.
La jornada misionera era larga y dura. Comenzaba a las 7:30 de la mañana
con la oración de jóvenes en la que participaban un nutrido
grupo, después a las 8:00 la oración de los misioneros
que continuaba a las 8:30 con el rezo compartido de laudes en la parroquia.
La Eucaristía diaria la teníamos a las 9:00 con una sencilla
catequesis sobre la base de nuestra fe. Después con tremendas
cuestas y escalera los misioneros visitábamos todos los hogares
que nos asignaban durante la mañana para participar por la tarde
en las Asambleas Familiares Cristianas. El objetivo de la misión
era conocer la realidad de toda la parroquia y os aseguro que se consiguió.
El domingo 8 fue el día de las Familias donde después
de una hermosa eucaristía donde se renovaron los compromisos
matrimoniales terminamos con paella para 400 personas en el patio del
colegio. Fue una auténtica fiesta, un encuentro entre familias,
parroquia y barrio.
En la segunda semana, por la mañana después de la oración
y de la celebración de la eucaristía, parte de los misioneros
visitaron a las familias con hijos en la catequesis para invitarles
a participar en la Escuela de Padres. Otros visitamos los enfermos,
tanto los que son atendidos habitualmente como los detectados en las
visitas a las casas. Por la tarde continuábamos las visitas y
al final teníamos la Celebración de la Palabra, por este
orden: La Palabra, presidida por el obispo D. Antonio Dorado Soto –
Dios Padre – El prójimo – La misericordia: confesiones
– La cruz: El descendimiento – Celebración en honor
de la Virgen María: Akathistós. En estas celebraciones
se derrochó ingenio e imaginación para poder transmitir
el mensaje de la Palabra.
El domingo día 17, a las 11,30, Eucaristía final y despedida
de los misioneros presidida por D. Francisco González, Vicario
de la ciudad. Quedan otros sectores por misionar...
Podemos decir que el trabajo fue duro pero del cual nos sentimos muy
satisfechos, no solo por los resultados obtenidos, que unos son muy
buenos y otros están por ver, sino sobre todo por que es posible
un trabajo en común con otras congregaciones y unidos a los laicos.
Es mucho el trabajo y la misión que hay que realizar pero seguro
que será un éxito si se trabaja desde la unidad.
Juan Carlos Arias.