Arciprestazgo de Ponferrada (3ª ETAPA)
y Parroquia de San Pedro de Bembibre.

3ª ETAPA MISIONERA
EN EL ARC. DE PONFERRADA Y EN LA PARROQUIA DE SAN PEDRO DE BEMBIBRE (LEÓN)
(del 3 al 19 de abril de 2008)

Bembibre, situada en el Bierzo Alto, comarca del Valle del río Boeza, comparte con Ponferrada las minas, el desarrollo y la emigración nacional y  extranjera. Los caboverdianos, sobre todo, dan un colorido especial a la población, tanto por su integración en ella como por su participación en las celebraciones de la fe.  

Con las demás poblaciones del Bierzo, Bembibre celebra también el Centenario de la proclamación de la Virgen de La Encina como Patrona del Bierzo, y la salida del Santo “Ecce Homo”, que recorre las calles de la Villa cada siete años.

El párroco, D. Pedro Centeno, también pidió la Misión como preparación espiritual a estos dos acontecimientos. Después de muchos meses de preparación, de reuniones con los dos sacerdotes de la parroquia y con un grupo numeroso de laicos, un misionero pasionista y dos redentoristas emprendimos la andadura misionera el día 3 de abril. Los tres primeros días, para ultimar detalles, y dar paso a la Semana de las Asambleas Familiares Cristianas. En total 26 hogares abiertos, bien distribuidos por el pueblo, a los que acudieron personas de todo tipo: niños, adolescentes, algunos jóvenes, personas de mediana edad, y mayores. El ambiente de las reuniones distendido, dialogante y con sabor familiar. Los temas tratados de actualidad para los asistentes. Esta primera semana terminó con la celebración de la Asamblea de Asambleas que llenó completamente el templo parroquial. La variedad de los símbolos presentados por cada hogar puso un bonito y colorido final a esta semana.

La segunda semana, de La Palabra, muy participada. Algunas de las celebraciones dejaron huella en el corazón, sobre todo, el mensaje final de la Misión con el Mimo del Payaso.

A los niños y adolescentes se les atendió en la hora de Catequesis y también en los colegios. Los matrimonios tuvieron algunos encuentros y también las personas mayores. Los enfermos, otra de las preocupaciones de la misión, recibieron la visita del párroco acompañado por uno de los misioneros.

No cabe duda, esta misión nos dejó buen sabor de boca a todos. Dar gracias a Dios por ella es totalmente necesario, así como a la Virgen María, a la que festejamos el último sábado, acompañados por D. Camilo, Obispo de la Diócesis.

P. Juan Antonio González Terrón

MISIÓN EN DEHESAS (LEÓN)
(del 3 al 19 de abril de 2008)

El 3 de abril nos pusimos los misioneros en camino hacia el BIERZO, íbamos llenos de ilusión y esperanza a la nueva misión que Dios nos enviaba. Por el camino nos pusimos en las manos de la Virgen de la Encina, siempre ella nos quita miedos y  da confianza a los misioneros, en el centenario de su coronación.

En la misión de Bembibre se quedaron Juan Antonio y Arsenio, y Alberto, el sacerdote y yo nos pusimos camino de Dehesas, ya conocía el lugar y la Misión era un reto por la dispersión y aislamiento en la que viven las familias.

La misión había sido bien preparada un grupo de voluntari@s habían recorrido toda la parroquia visitando todas las familias anunciando e invitando a la misión, apoyados y animados por Alberto.

Así el inicio de la Misión todo eran interrogantes: ¿tendremos casas para podernos reunir en un clima de amistad y de fe?  ¿Asistirán a las reuniones?  La Misión  tiene el deseo y el propósito de que todas las personas sean invitadas y puedan participar.

En los tres primeros días en que los misioneros preparamos el clima de misión... Alberto me decía: "no he podido ni pegar ojo en toda la noche pensando en que nos faltaban casas y si asistirían..." Son tiempos difíciles para la MISIÓN. Hoy los cristianos estamos en otros intereses y preocupaciones que nos acucian y nos trastornan.

El domingo 6 de Abril fue el anuncio: ¡mañana se inician las asambleas familiares cristianas! La iglesia estaba llena a rebosar, los niños llenaban todo el presbiterio dando color y viveza a la celebración. Allí estaban también los monitores y los dueños de casa.  Dios les enviaba a animar y acoger a los vecinos.

Del 7 al 11 de Abril se desarrollaron las asambleas familiares. Diez asambleas como diez soles llenas de alegría y animación con muy buena participación gozando de estar juntos y añorando los viejos tiempos en que se convivía y se compartía. Nos reunió Jesús Resucitado como a los primeros discípulos y le descubrimos en la amistad y en la fe que nos unía.

El sábado celebramos juntos lo que habíamos vivido en las asambleas, cada grupo puso su tono y colorido en la iglesia parroquial.

La semana del 14 al 19 de Abril fueron las celebraciones misionales en la Iglesia parroquial con la participación de toda la parroquia. Hubo buena participación de todos. Hasta algunos niños, adolescentes que gozaron de lo lindo, fueron hermosas por los símbolos pero sobretodo porque fue un encuentro con Dios que se hizo oración a través del canto con la animación de  Alberto y de Juan Ramón. Hubo momentos emocionantes y entrañables, yo diría inolvidables  para todos los que participaron y también para mí como misionero.

Los niños y los adolescentes tuvieron su misión específica donde participamos los misioneros sobretodo Juan Ramón con sus cantos y su alegría.

Impresiones:
La misión ha sido un comienzo, una siembra de Dios que nos ha mostrado la Iglesia que él quiere  cercana, fraternal y amiga y que busca al alejado y se preocupa por él.

En una parroquia tan dispersa se reunieron los vecinos. Conocernos nos ayuda a humanizar nuestras relaciones y la Iglesia cumple su cometido de acercar a las personas camino de la fraternidad. Se siente su necesidad.

Ha salido fortalecida  la comunidad que siempre se reúne y ha vivido y ejercitado la fe sintiéndose misionera y esperanzada.
Queda mucho por hacer para buscar formas de encuentro con los que no han participado. Un camino es hacer una iglesia cercana y entrañable donde las personas se sientan queridas.

Ha habido personas que se han sentido tocadas por Dios y han sentido su presencia amiga y misericordiosa cuya impronta les quedará para toda la vida.

Las celebraciones bien cuidadas como lugar de encuentro con Jesús serán el camino para valorar la fe. Eso me deja una impresión agridulce. Yo estoy seguro que las celebraciones les hubieran llenado a muchas personas que no han participado pero se lo han perdido. Dios les regalará otros momentos de encuentro con El.

El haber estado unidos todos como misioneros el primero el párroco Alberto con Agustín y todo el grupo de misioneros venidos de fuera (José Luis, José Ramón y Javier) ha sido muy positivo para la marcha de la misión.

No es el que planta ni el que riega Dios es el que recoge  el fruto.

                                                                                           P. Javier Recio. CSsR

* Más información

Arciprestazgo de Ponferrada (2ª ETAPA)

MISIÓN EN LOS PUEBLOS DEL BIERZO
(28 de febrero al 15 de marzo de 2008)

Reseñamos la misión que, en los  pueblos cercanos a Ponferrada, tuvo lugar del 28 de Febrero  al 15 de Marzo. 20 pueblos y aldeas. El mayor de ellos, Columbianos, que cuenta con 1200 habitantes y el más pequeño, Valdevieja, de  cuatro personas.

El contraste era fuerte. Veníamos de misionar en Ponferrada, ciudad, con algunas parroquias de diez mil habitantes y nos encontramos con estas parroquias despobladas. Sin gente  joven, donde se las ven y las desean cada año para mantener abierta la escuela y conseguir 6 alumnos, hijos de emigrantes muchos de ellos. Y los pocos adultos que se valen por sí mismos se van a trabajar  en las industrias que hay en la zona.  Y a esta tristeza  humana, se une la tristeza  religiosa. Religiosidad tradicional, de cumplimiento dominical, de confesión y comunión “por  Pascua Florida” y donde los sacerdotes hacen lo que buenamente pueden.

¿Qué tipo de misión es posible  hacer en estas parroquias?

Es cierto que en algunos pueblos funcionaron las Asambleas familias y también es cierto que en otros no fue posible poner en marcha ni un solo grupo. El clero, con muchísimos años de edad y sobrecargados de trabajo, como D. Buenaventura que lleva sobre sus espaldas  diez parroquias y 80 años y que  me enseña orgulloso  dos cuadros, de San Alfonso y del Perpetuo Socorro, que tiene colgados, y apolillados, desde la anterior misión. En lugares así nos hemos hecho presentes los misioneros, temiendo que la misión se iba a quedar en poco. Pero felices a la vez, como misioneros, sabiendo que ésa es la tarea de la Iglesia, y de los redentoristas en El Bierzo, tierra de misión.

La evaluación que hicimos los párrocos y los misioneros fue positiva, en general, por parte de los sacerdotes. Pero los misioneros ponemos el listón más alto y  debido a las carencias de tipo humano y pastoral que nos hemos encontrado hemos hecho lo posible. La parte más positiva, como casi siempre, viene de la gente sencilla. Ellos sí que estaban felices con la misión. Se sentían protagonistas en su parroquia, en las celebraciones. Celebraciones vivas y abiertas a la participación, gracias a los símbolos empleados. Sin duda, mantendrán vivo el recuerdo misionero, hasta que dentro de veinte años vuelvan otros redentoristas a misionar en todos los pueblos y aldeas de  la comarca berciana.

Reciban un abrazo  en Cristo, resucitado.

                                                                                             P. Arsenio. CSsR

Arciprestazgo de Ponferrada (1ª ETAPA)

CRÓNICA DE LA MISIÓN
EN LA CIUDAD DE PONFERRADA

(7 al 23 de febrero de 2008)

Año 1908. No sería exagerado decir que ese año comenzó a fraguarse el proyecto misionero en la ciudad de Ponferrada (León). Hace cien años fue Coronada solemnemente la Virgen de la Encina y a la sombra de este acontecimiento se le concedió a Ponferrada el título de “ciudad”. El cariño y la devoción del pueblo a la Virgen de la Encina se tradujo en un florecimiento espiritual y crecimiento económico y social de una población que dejaba de ser pequeñita en todos los sentidos para entrar con esperanza y vigor renovado en el corazón del siglo XX hasta nuestros días. Cien años de desarrollo de una ciudad protegida por el manto maternal de la Virgen de La Encina, patrona de Ponferrada y del Bierzo.

Los sacerdotes de las parroquias del arcipestazgo de Ponferrada, animados por el Sr. Obispo D. Camilo, han entendido que la Misión es un proceso que no termina nunca. ¡Qué mejor modo de recordar aquella coronación querida por la fe de sus antepasados que propiciar la renovación espiritual de los ponferradinos y sus comunidades cristianas!

La Misión Popular se desarrolla en todo el Arcipestazgo de Ponferrada en tres etapas. Ahora informo de la primera de ellas centrada en las 11 parroquias de la ciudad de Ponferrada y su entorno.  

Ponferrada, la ciudad de dólar
Sociológicamente Ponferrada es una ciudad compleja por varias razones: es una ciudad relativamente joven en su historia, de gran crecimiento industrial gracias a las explotaciones mineras, con gentes venidas de toda España en busca de trabajo… Es decir, una ciudad rica en gentes y en dinamismo económico a lo largo de las últimas décadas hasta ser conocida como la ciudad del dólar. Un dato revelador: en cien años la ciudad ha pasado de 5.000 a 70.000 habitantes.

Semana de Asambleas.
Los comienzos de una Misión nunca son fáciles en una gran ciudad donde se impone el volumen poblacional, el desconocimiento vecinal y cierto individualismo. Pero no hay puerta o corazón que no se abren si se pide con cariño e ilusión. Eso hicieron los visitadores y afianzaron los misioneros con su llegada. Se reunieron, aproximadamente, 180 asambleas familiares. Siempre nos queda el pesar de quienes no pudieron o quisieron participar pero a la vez damos gracias a Dios porque las familias se reunieron, conversaron y aprendieron a sentirse más Iglesia.

La semana de asambleas concluyó con la celebración “Asamblea de asambleas” que siempre es tan concurrida, sentida y participada con símbolos por todos.

Semana del anuncio.
La segunda semana se centra en el anuncio del mensaje evangélico, tanto en las celebraciones en el templo como en otros encuentros por sectores. Nos hemos encontrado un ambiente muy receptivo que debemos agradecer a la labor llevada a cabo por los laicos en la preparación y desarrollo de las asambleas.
Es de destacar la misión llevada a cabo con las familias y matrimonios. Se programaron dos charlas impartidas por el P. Marciano Vidal. Su exposición siempre es clara y clarificadora a juicio de los más de 300 asistentes que le escucharon. Agradecemos al P. Marciano su apoyo misionero. Estas dos sesiones ofrecidas a toda la ciudad sirvieron de base para otros dos encuentros con matrimonios que cada parroquia programó en días sucesivos. Importante también fue la aportación del P. Damián Cubillo gracias a su experiencia en este campo de trabajo con parejas y familias.

Misión juvenil.
La misión con jóvenes merece una mención especial.
Cada día es más difícil acercar la figura de Jesús a nuestros jóvenes, por eso en la búsqueda de nuevos métodos y en colaboración con la Pastoral Juvenil Redentorista, hemos puesto en práctica una nueva experiencia. Se creó una Comunidad Juvenil dedicada exclusivamente a esta misión. Idearon y desarrollaron varias iniciativas: La primera de ellas es una exposición titulada ”Religiones; ¿una misma misión?”. En un ámbito expositivo heredado de las Edades del Hombre, se le proponía a los jóvenes un lugar para “mirar, tocar y expresar”; un espacio de encuentro, celebración y tertulia.

La comunidad juvenil también se hizo presente en la calle, en los centros educativos, la universidad… Todo ello con el fin de mostrar el verdadero rostro de la Iglesia y motivar a los jóvenes de cara al futuro afianzando la pastoral juvenil local.

Ntra. Sra. de la Encina.
En ella está el origen de la misión y a ella se volvieron los las miradas agradecidas de los ponferradinos en la emotiva celebración en la basílica de La Encina, presidida por D. Camilo, obispo de Astorga. (Homilía del D. Camilo)
Los misioneros damos gracias a Dios por la oportunidad de compartir la fe en Jesucristo Nuestro Señor guiados por la presencia maternal de María.

Hemos participado 28 misioneros. Además de los miembros del Cesplam nos acompañaron dos Oblatos de Mª Inmaculada, Hnas. Cruzadas de la Iglesia, los estudiantes teólogos redentoristas, Carmen Gómez (misionera laica de Granada) y otros redentoristas sacerdotes a quienes agradecemos su colaboración.

Para terminar esta comunicación vayamos al origen de la ciudad de Ponferrada (“Pons-Ferrata”). Debe su nombre al puente de hierro que el obispo astorgano Osmundo construyó a finales del siglo XI para permitir el paso de los peregrinos a Santiago sobre el río Sil. Aquel puente se sigue construyendo… esta vez en los corazones de las gentes de Ponferrada.

Manuel Cabello CSsR

NOTA: Continua la Misión en el Arcipeztazgo de Ponferrada en una seguna etapa entre los días 28 de febrero y 15 de marzo. Las parroquias en misión son: Villalibre de la Jurisdicción, Sto. Tomás de las Ollas, Priaranza, Santalla, San Lorenzo, Otero y Puenteboeza, Valcecañada, Villanueva de Valdueza, Columbrianos, San Andrés de Montejos, Carucedo, Borrenes, San Juan, Chana, Orellana, Capañana y Médulas, Molinaseca y Campo. ¡Feliz misión!

 

“DIOS SIGUE HABLANDO AL CORAZÓN,
SIGUE CAMINANDO CON NOSOTROS”

         Este es el resumen que me queda de esta Misión, aquí en Ponferrada. Desde el impulso, cercanía, cariño y dedicación de los misioneros, desde la acogida, apertura y el compartir con sencillez en las asambleas, desde la vida, ilusión y alegría de los jóvenes, las celebraciones y un sin fin de acontecimientos, de nuevo han constatado  que Dios está, continua hablando a nuestro corazón, sigue caminado a nuestro lado, sigue invitándonos a que este camino lo hagamos los dos personalmente, pero unidos a una comunidad, como los primeros discípulos, que eran capaces de sostenerse los unos a los otro en ese camino de fidelidad, porque realmente lo que les unía era Jesús y esa era su fuerza.

         Dios en este tiempo ha sembrado en todos una pequeña semilla, diría mejor, que ya la sembró antes, pero en este tiempo, quizá nos lo ha hecho ver de otra manera. Ahora nos toca, no dejar que esa semilla se pierda, se la coman las aves o se sequen porque no la cuidamos y regamos. Nos queda este compromiso. Dios ha pasado por nuestra vida en este tiempo, de una manera diferente, haciéndonos más conscientes de ello. Aprovechemos lo que Él nos está ofreciendo, para tener una relación diferente, más personal, más cercana, más íntima, porque sólo desde ahí, descubriremos el sueño que tiene para cada un@, lo que de verdad nos puede hacer feliz.

         Quiero terminar dando gracias a Dios, primero por Él, por su fidelidad, por su presencia y ausencia que nos hace salir de nosotros y estar en búsqueda. También gracias Señor por los Misioneros, los Hermanos y Laicos Redentoristas, que han sido impulso y ánimo en este tiempo. Y por todos los que han participado de la Misión, desde la gente sencilla de las asambleas, que nos han abierto su casa y corazón y por todos los Jóvenes, que también me hablan con sus vidas de deseos, ilusión, ganas de vivir de otra forma y como no gracias, por D. Camilo y los Sacerdotes que nos han brindado esta experiencia, con el deseo de renovar e impulsar nuestra Iglesia.

Hna. Paqui Godoy n.s.c.

¡¡¡ABRAMOS LAS PUERTAS!!!

¡MERECE LA PENA!

 "Como la lluvia y la nieve descienden del cielo
y no vuelven allá sin empapar la tierra,
sin fecundarla y hacerla germinar
para que dé sementera al sembrador y pan para comer,
así la palabra que sale de mi boca no vuelve a mí sin resultado,
sin haber hecho lo que yo quería y haber llevado a cabo su misión".
                                                                                                 (Is 55)

           La tierra de mi vida permanecía adormecida, quizá resquebrajada y agrietada en medio de sentimientos difusos y confusos, desilusiones forjadas en proyectos pastorales que nunca salieron a la luz, en objetivos que no eran más que palabras que perdían su fuerza entre los muchos quehaceres de la vida.

            En unas circunstancias concretas, cada cual en el momento que Dios le da, aparece un anuncio, para unos sugerente, y para otros no tanto. El Centenario de la Coronación de Nuestra Patrona, la Virgen de la Encina, nos convocaba a participar activamente en una Misión en la que debíamos preparar el corazón para acoger y vivir más intensamente nuestra identidad cristiana, que da sentido a nuestro gran amor a María, Virgen y Madre.

            Llegó el momento de sentarnos y compartir la misma mesa, en la casa de todos, que es la Iglesia. Durante dos semanas éramos nosotros los que, ofreciendo nuestra pequeña aportación, debíamos hacer de nuestros días y de nuestros encuentros una comida fraterna, donde el Señor era el invitado excepcional, y el resto, conocidos o desconocidos, los invitados que bebíamos de la misma Copa y comíamos un mismo Pan. Un mismo alimento nos mantenía unidos, al igual que un mismo tema de conversación, la Palabra, su Palabra. Como a un banquete de bodas, todos estábamos invitados, y sólo dependía de cada uno aceptar o rechazar la invitación.

            Con la presencia de nuestros hermanos Misioneros llegó el momento de “abrir puertas”… Abrir las puertas de nuestras casas, de nuestros hogares, abrirnos a nuestros vecinos, a los misioneros, a los sacerdotes, abrir las puertas a los miembros de nuestras Parroquias, a los hermanos del mismo Arciprestazgo, a la sencillez de la vida, al encuentro desde el diálogo, abrir las puertas a nuevos proyectos que nos entusiasmen para dar vida a nuestra Iglesia,…

            En definitiva, abrir las puertas a Cristo, que pasa por nuestra vida y por nuestra historia, que nos busca y quiere que nos encontremos con Él, y deja una huella de amor, de esperanza, de comunión, de vida, de su Vida,... Ahí el objetivo de vuestra Misión en Ponferrada y en cada lugar en el que acampáis vuestra tienda: “Abramos las puertas a Cristo”.

           “Abrir puertas”… Y abristeis las puertas de la Iglesia de San Andrés. Allí estabais, con una mirada serena, con una sonrisa fácil, con una palabra y un corazón lleno de vida dispuesto a escuchar. Dado que las puertas estaban abiertas, allí quedamos, nos sentamos, dialogamos, compartimos,… Puertas abiertas… una actitud fundamental para poder compartir desde Cristo lo que somos y tenemos. Ahí el inicio de vuestra misión, y también el de la nuestra.

            “San Andrés” suena a convocatoria, a llamada, a ilusiones, a semilla,… Nos vinculaba vuestra presencia, pero de manera especial nos vinculaba su Presencia. Al finalizar el día nos acercábamos a contemplar a Cristo Crucificado,… Acercarse, contemplarlo, sentir su presencia viva,… eso era suficiente. El Señor, desde su habitáculo tan sugerente de San Andrés, acompañaba cada uno de nuestros gestos, ilusiones y proyectos. Nosotros estábamos contentos de sentirlo tan cerca, y Él iba preparando nuestra tierra para ser más fuertes en Él.

            Desde esa actitud de permanecer con las puertas abiertas del corazón, podría decir que comenzó un tiempo de gracia. Nuestras vidas, como una cesta, un cuenco, un cántaro, o como una vasija,… da igual el tamaño, y tampoco importa si el material es mimbre, plástico, oro o barro,... cada uno, como es ante Dios, estaba dispuesto a acoger, recibir, escuchar, mirar, sentir, expresarse,…

            Mi tierra, como la de otros tantos, al recibir tanto bien, vuestra presencia y testimonio, se sintió “tocada”, como cuando se prepara para la siembra, que pasa el arado y todo queda renovado con la novedad y la frescura de la tierra removida desde su interior; tierra empapada por el agua fresca, por la lluvia de la Gracia, por una especie de “renovación del Bautismo”, tierra renovada interiormente,...  tierra estremecida, que no queda indiferente, que espera un nuevo fruto, tras haber depositado Dios mismo una semilla. Me siento como una tierra nueva metida en una pequeña vasija de barro. El Alfarero la contempla, y se dispone a introducir unas semillas, semillas de vida, de Evangelio, de compromisos vivos y concretos.

            Habrá que dejar reposar tantas experiencias con vosotros; habrá que levantarse con un corazón alentado por la Palabra del Señor para echar las redes de nuevo, en nombre de Cristo. Todo son proyectos todavía en el aire, pero que esperan unos cristianos coherentes y “profetas en su tierra”, que sepan dar forma y vida a encuentros que propicien, ante todo y sobre todo, la experiencia de Dios, pues sin ésta nada somos, nada tenemos, y a ningún sitio llegamos.

            Vuestra presencia ha sido como ese abono que renueva nuestra tierra un tanto envejecida. Y ahora llega el momento de ponerse en camino. Es la hora de la Misión, de nuestra Misión. Dejemos que Cristo nos levante cada mañana, nos susurre, y nos anime a llevar la Buena Nueva sin cobardías; dejemos que Él haga vibrar nuestro corazón con entusiasmo. Ése es el único modo de dejarnos renovar por Él. Él es quien nos ha llamado y por quien hemos de dar razón de nuestra fe desde nuestras palabras y  testimonio, actitudes y obras.

            Revistámonos del Señor Jesús, de espíritu de humildad, comunión, diálogo, valentía, confianza, entusiasmo por el Señor, aportando lo que cada uno es y tiene. Caminemos hacia la Pascua desde la Luz de Cristo, en torno a la cual nuestras cintas se sintieron más Comunidad, más Iglesia, porque sabían de dónde venían, y hacia dónde estaban orientadas.

            Estoy convencida de que esta Misión nos tiene que llevar a algo más, nos tiene que estimular, que lanzar al vacío con la confianza puesta en el Señor, sabiendo que ahí están otras manos, nuestros hermanos, cada uno desde su Parroquia, buscando al Señor de la Vida, buscando crecer en Cristo para edificar la Iglesia. No desfallezcamos, pues “llevamos este tesoro en vasijas de barro”.

            Como no podía ser de otro modo, nuestra experiencia de San Andrés culminó con una oración, la Adoración de la Cruz. “Cristo Jesús es la única razón de nuestra presencia. Él nos ha convocado a la Misión, y ahora nos envía a proclamar el Evangelio, sin olvidar que lo que ofrecemos a los demás es sólo amor”. El Señor es el Centro, el Señor es nuestra Luz, el Señor está en su Cruz contemplándonos, alentándonos y sosteniéndonos. En torno a Él giraron estas dos semanas, y hoy queremos levantarnos de nuevo con energía renovada, ponernos en camino con la certeza de que Él nos acompaña, y ser para los demás un testimonio joven que ofrece otras alternativas, otros planteamientos y otras opciones de vida.     

            Elevo una sincera acción de gracias a Dios, porque me ha permitido un encuentro inolvidable con vosotros; y un “gracias” a vosotros, por vuestro testimonio en esta preciosa labor evangelizadora. Habéis sido un instrumento de Dios de ésos que dejan huella, de los que llevan a Cristo,… Consciente de que a partir de ahora lo que nos unirá en Cristo será la oración, le pido por todos y cada uno de vosotros, y por vuestra Misión, que desde hoy ya es también la nuestra.

            Concluyo elevando una oración a Dios, tanto por vosotros, como por nuestra Diócesis: “Señor, no abandones la obra de tus manos”.

            Que el Señor os bendiga y os acompañe hoy y siempre.

                                                                                                          A. Berciano


ALBUM DE LA MISIÓN  

Encuentro de los sacerdotes y misioneros con el Sr. Obispo D. Camilo

Encuentro de oración con D. Camilo

Compartir festivo de sacerdotes y misioneros

Exposición: "Religiones; ¿una misma misión?"

Visita de los padres redentoristas Enrique y Athanase (consejeros del Gobierno General Redentorista)
Misión juvenil en San Andrés

Los jóvenes en momentos de celebración y adoración a Cristo crucificado