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RENOVACIÓN DE MISIÓN
PARROQUIA DE NTRA. SRA. DE GUADALUPE
La Lima - Honduras
19 abril - 7 junio de 2009

"CONOCER A JESUCRISTO ES NUESTRO GOZO Y
ANUNCIARLO NUESTRA MISIÓN"

CELEBRACIÓN FINAL

Hoy domingo, día 7 de junio, festividad de la Santísima Trinidad la Parroquia de La Lima se vistió de fiesta para la celebración solemne del final de la Renovación de Misión.

Ha sido una celebración de acción de gracias y envío misionero presidida por Mons. Ángel Garachana, obispo de la Diócesis de San Pedro Sula. Su presencia y sus palabras han sido cercanas a la gente y llenas de invitaciones a seguir haciendo de la parroquia una comunidad misionera en sintonía con la Misión continental.

La celebración ha tenido lugar en el gimnasio del Colegio Guadalupano. Han participado más de 1500 personas venidas de todos los sectores y comunidades de la Parroquia. Adultos, niños y jóvenes. Todos en perfecta comunión y gozo cristianos. Especial protagonismo han tenido los niños, los animadores y los jóvenes.

Toda la celebración ha girado entorno a un símbolo; el símbolo de la barca como imagen de la Iglesia. Un símbolo más real que nunca porque la barca era de verdad. Entre todos hemos ido colocando las olas, el mástil, las velas, los remos, el timón, el capitán y las redes.

El símbolo lo hemos entendido todos, grandes y jóvenes, desde el niño más pequeño al Señor Obispo. El compromiso misionero es de todos:

"Cristo necesita de ti.
La Iglesia necesita de ti.
Tú eres necesario. Lo que tú no hagas quedará sin hacer.
Nos salvamos todos o nos condenamos todos. O llegamos juntos en la barca a la casa del Padre o no llegará nadie"

Los misioneros Redentoristas agradecemos a la Parroquia de La Lima haber confiado en nosotros una vez más; y ya van unas cuantas visitas. Como decía el P. Benino: "es la única parroquia que tiene algo que no tiene ninguna otra en el mundo y es la cantidad de amigos que los misioneros tenemos en ella"

Felicitamos a la todos los fieles de la Parroquia y a su párroco, el P. José, su confianza.

Y agradecemos a toda la parroquia su entusiasmo y acogida en la misión.

Equipo Misionero Redentorista Cesplam

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CARTA DEL PADRE JOSÉ
(Párroco de la Parroquia de Ntra. Sra. De Guadalupe de La Lima)

Mis queridos feligreses:

Un fraternal saludo y mis deseos de paz y felicidad a todas las familias y comunidades de la Parroquia.

Durante casi dos meses hemos estado trabajando en los distintos sectores de la Parroquia con la Renovación de la Santa Misión.

Aprovecho para agradecerles la participación en todos los actos que teníamos programados. Pienso que todos somos más conscientes de que la tarea misionera nos corresponde a todos, y todos estamos empeñados en hacer que el Reino de Dios se extienda cada vez más por todo el mundo.

Confío que todo este esfuerzo evangelizador que hemos hecho, dará su fruto y que habrá hermanos que se seguirán compromentiendo para que la pastoral de nuestra comunidad vaya siendo cada día más viva y cercana a todas las personas.

La misión no ha terminado. Seguimos adelante y mantenemos el espíritu de ser una Parroquia en permanente estado de misión, así responderemos al reto que nos presenta la Iglesia en todo el continente latinoamericano de estar en continua actitud de Misión.

Agradezco de corazón a los Padres Redentoristas que han recorrido toda nuestra Parroquia para dar ánimo a las Comunidades Eclesiales, a los niños, jóvenes, matrimonios, y a todos los cristianos, por su esfuerzo y dedicación; que Dios se lo pague.

Con la bendición de Dios a todos, les saluda fraternalmente,

P. José Gómez García

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DESDE LA HONDURAS QUE TIEMBLA

La reflexión la escribo desde Honduras. Es una reflexión  escrita, desde  la cabeza y el corazón. Tal vez ha salido un poco larga, pero, no tengo otra…

No se parece en nada el trabajo que estamos realizando este año al realizado en aquella primera misión de hace 18 años. Recuerdo entonces, que la labor fue muy dura, para mí y para todos los compañeros de aquella misión. Era una labor de desbroce, de siembra y de desconcierto. No sabíamos si la semilla era la apropiada, si el campo estaba preparado para la siembra, si iba a ver un  cuidado posterior. Todo era incierto y lleno de dificultades. Recuerdo las comunidades del departamento de Atlántida pobres y muy pobres. Recuerdo que todas las mañanas me iba al río, de madrugada a despiojarme y librarme de las garrapatas. Recuerdo a Albertina y Modesto que con ocho hijos me acogieron en su casa de barro y palma; recuerdo las ratas que de noche recorrían su miserable chocita; recuerdo el gato que comía cucarachas y que pasaba más hambre que yo. Recuerdo los alacranes, pequeños pero matones, en los zapatos. Recuerdo que los  evangélicos, de los campos bananeros, nos tiraban piedras cuando celebrábamos la Eucaristía, una eucaristía en la que comulgaba solamente yo. Recuerdo que un testigo de Jehová, capataz de una empacadora de bananos, nos cortaba la luz para fastidiarnos; Recuerdo que era la olimpiada de Barcelona y que un arquero encendió la llama olímpica con una flecha, y que la gente me preguntaba si en España también había indios. Recuerdo las dificultades de organización. Recuerdo que hubo muchos misioneros sacerdotes y laicos, llegados de fuera del país. Y recuerdo con pena que aquella “gran misión” se quedó en poco y en nada, por no hacer las cosas bien.

Y, 18 años después, desde esta dimensión misionera, lo veo ahora distinto y casi todo bonito. Porque la misión es un proceso hacia un futuro mejor. 
Un proceso es lento pero constante: desde 1991, la misión no se ha interrumpido. Creo que es la sétima vez que renovamos y apoyamos la misión. Sin prisas, pero sin pausas, dice el refrán.
Un proceso, en línea ascendente hacia mejor: las comunidades de antaño, han aumentado en cantidad y en calidad. Unos 450 grupos distribuidos a lo largo y ancho de esta amplísima parroquia.
Un proceso completo: cada comunidad eclesial es lugar de encuentro de hermanos, de oración, de reflexión y de compromiso. ¿Quién da más?
Un proceso de enriquecimiento. Esas mismas comunidades se reúnen, y así se enriquecen, todas las semanas.
Un proceso donde los laicos son protagonistas: los animadores de esas comunidades, moderan y animan y se reúnen periódicamente para su propia formación.

La Misión diocesana del año 2006, supuso un gran esfuerzo de  medios y de personal misionero. En ella participamos 25 misioneros redentoristas, de España y de América. Pero también se hicieron nuevos planteamientos para ofrecer una nueva imagen de Iglesia. Iglesia como Pueblo de Dios. Iglesia como comunión de comunidades y personas. Iglesia como comunidad misionera. Iglesia en la que los laicos son protagonistas en las tareas pastorales y misioneras.
Y así, poco a poco se va haciendo una parroquia misionera, en Honduras; una parroquia en permanente estado de misión.  La parroquia Nuestra Señora de Guadalupe, de La Lima. La Iglesia de Dios, el Pueblo de Dios.

También hay otra parte dolorosa que me entristece. Y me entristece la violencia callejera. Me entristece y llena de rabia la violencia organizada de los poderosos; de los poderosos de fuera y de los corruptos de dentro. Me parte el alma  ver a tantos niños desnutridos y abandonados. Me entristece que la cultura  sólo esté al alcance de una minoría. Me entristece la violencia en el hogar, que sufren mujeres y niños. Me entristece que las drogas y las pandillas sean la única salida para muchos jóvenes. Me entristece y me agobia, la falta de higiene. Me entristece y me molesta ese patriotismo fanfarrón que  promueven las autoridades para disimular los verdaderos problemas que tiene el país. Me entristece y me duele la escasez de trabajo y la explotación laboral del hombre y la mujer. Me fastidia que  no pueda leer por la noche porque la compañía bananera o quiere darnos luz. Pero yo, sólo estoy entristecido, enrabietado, molesto y fastidiado  por unos meses. Y ¿qué cómo se sentirán los que están  aquí de por vida? 

Antes y ahora, la bondad de la gente; gente acogedora y agradecida por la atención y escucha del misionero; gente con hambre de Dios; gente que se esfuerza por ganarse el pan a base de esfuerzo y de trabajo; gente humilde que me acoge en su casa y me ofrece  lo que tiene; gente pobre que comparte su tortilla y sus frijolitos conmigo. Gente maravillosa, que hace grande a este país chiquito, que se llama Honduras. ¡Primero Dios!

P. Arsenio. CSsR

PS. Acabo de poner la firma pero falta la noticia de última hora.
Todo sucedió a las dos de la madrugada, hora hondureña. Me desperté un segundo antes del terremoto. Se movía la cama y la casa entera, de dos pisos, se inclinaba hacia mi derecha. Crujían y se astillaban las tablas viejas de madera, pintadas y repintadas de verde. El ruido era  cada segundo más ensordecedor. Las chapas de zinc se doblaban. Pensé que todo había terminado, que faltaba poco para morir. No me dio tiempo a sentir miedo. El fragor era más fuerte y el armario con un equipo viejo de música y un televisor ve vinieron al suelo. Y yo sentado y moviéndome al ritmo de la cama. Diez segundo y se derrumbó el armario. ¡Qué estruendo! Yo sólo dije: ¡Dios mío…! Me acordé de las personas que ocupan mi corazón y mi pensamiento, antes de lo que  yo pensaba que era el final.

Después el silencio, como no he sentido nunca Sí que sentí a la muerte rozándome, pero pasó de largo. Y entonces caí en la cuenta que debía salir de allí cuanto antes, pero no era capaz de abrir la puerta. Más silencio. Enmudecieron los perros, los gallos, los loros, que la noche anterior me martirizaban. Nunca había sentido un silencio más penetrante.
Me gritaron desde abajo. Y como todos salí con chancletas y en pijama. Unos lloraban, otros temblaban, otros rezaban. Volví a repetir: ¡Dios mío…! Y sólo entonces me dí cuenta que estaba sudando.
Hasta las tres y media de la madrugada no escuché el ladrido del primer perro. Buena señal, pensé ya pasó el peligro. Y me alegré del canto del gallo y de los pájaros que unas horas antes me fastidiaban. Miré el reloj y di gracias a Dios por la vida. Recé en silencio por los que seguramente habrían muerto bajo los escombros de su propia casa. Y  para romper el miedo se me ocurrió lo que yo creí feliz idea: ”ya que estamos aquí, podíamos hacer un desfile de pijamas y camisones. Y lucimos los modelitos...” Pero no pareció buena idea a los demás, porque me miraron todos con extrañeza y desdén. Además, a las cuatro de la madrugada no hay luz para fijarse en los modelitos de cama… Mejor olvidar la idea.
Han pasado unas horas ya y sigo dando gracias por  haber nacido de nuevo y por todas las personas que me quieren.
No te olvides de vivir la vida. Desde Honduras, con amor, como en las películas; y con dolor.

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III ETAPA DE MISIÓN:
Del 24 de Mayo al 6 de Junio

SECTOR LIMA VIEJA
MISIONEROS
Los Ángeles / 23 de Septiembre
P. Juan Bautista Jáñez
Centro / 4 de Julio / Los Maestros

P. Benigno Colinas
Marisa Pascual

Boulevard / Cerrato / Fraternidad
P. Manuel Cabello
Sitraterco
PP. Arsenio Díez y Félix M. Gutierrez
La Mesa / Rodas Alvarado
PP. Alberto Eseberri y Juan José Ferrero

Querido amigo/a, hermano/a, comunidad…

Recibe mi saludo, y el de mis compañeros, desde tierras hondureñas.

Los misioneros del Cesplam llevamos por aquí, en misión, hace algo más de un mes. No ha habido mucho tiempo para sentarse y escribir unas palabras hasta ahora.

Lo primero que te puedo decir es que estamos bien y contentos del trabajo que estamos realizando. Un poquito cansados pero satisfechos.

Hemos terminado la segunda etapa de misión y estamos en puertas de la tercera y última. Así que vamos avanzando en el programa según lo previsto.

Te cuento que estamos en la Parroquia Ntra. Sra. De Guadalupe de la Lima, en Honduras. Es una parroquia cercana a San Pedro Sula. De muchísima población… El párroco es el P. José Gómez. También le acompañan otros dos sacerdotes: PP. José María y Antonio. Los tres murcianos.

Si me pusiese a hacer una descripción de la realidad social, política y religiosa del país creo que no terminaría, por eso baste decir que es un país donde hay mucha pobreza al lado de grandes riquezas. La corrupción a todos los niveles (político y económico) es total y descarada. La desestructuración familiar alarmante y con secuelas permanentes. Son muchísimos los hondureños que se han ido a EE.UU. a trabajar abandonando y dividiendo la familia. Hay muchísimos niños abandonados o con los abuelos… Y a nivel religioso la cuestión también es difícil por la gran presión de las sectas protestantes que proliferan con el único empeño de engañar a la gente y cuanto más pobres son más les engañan. Pero si algo nos duele y “enfurece” es el índice de violencia que hay en el país. Los secuestros, asaltos y asesinatos son constantes, diarios… en cualquier lugar y a cualquier persona. Una matanza de personas aquí pude ser noticia de un día, como mucho, y en España sería de toda la semana o más. La impunidad es total. La vida no vale nada… Y también habría que hablar del maltrato a las mujeres y los abusos a los niños.

¡Vaya panorama! Estarás pensando. Pues creo que es peor aún. ¡Qué suerte tenemos de vivir como vivimos y no lo valoramos!

En medio de esta realidad la Iglesia Católica es un signo de esperanza, una luz en la oscuridad, una voz que pide justicia, una mano que acaricia, un brazo samaritano… Una PALABRA de Vida. Eso es lo que tratamos de hacer en nuestra misión involucrándonos en la vida pastoral y solidaria de la parroquia y de la diócesis.

Tenemos la gran ventaja de que nuestra presencia en Honduras, en esta zona, es casi “permanente”. Y eso nos da experiencia y conocimiento de la realidad de la gente. Somos queridos y creo que ya hemos aprendido mucho a ser de ellos, a vivir con ellos buscando la luz.

El P. José siempre ha confiado en los Redentoristas en esta tarea pastoral y alentadora de las comunidades cristianas de la parroquia. Lo que ahora estamos haciendo es la Renovación de la Misión (diocesana) que celebramos el año 2006. Podemos decir que estamos viendo los frutos, y eso para un misionero que sólo siembra es algo casi imposible. Es un premio para nosotros. Las Comunidades Eclesiales (Asambleas Familiares) perduran en su reunión semanal, aparecen nuevos agentes de pastoral, se tiene más conciencia de parroquia… Los misioneros estamos sorprendidos porque hemos visto que la respuesta misionera está siendo mucho mejor que hace 3 años; tanto en la cantidad de participantes como en el ambiente generado entre todos.

Unido a todo esto está la labor social de la parroquia. Es muy grande y reconocida por todos. Actualmente se están poniendo en marcha comedores populares y dispensarios nuevos. La ayuda solidaria de España se ve… da vida y construye comunidad.  

Se que muchas personas están pendientes de nosotros por medio de la oración. Lo agradezco inmensamente. Pero para quien te pido oración es para la gente más humilde de esta tierra. La crisis global aquí se multiplica por eso te pido, os pido, que multipliquéis vuestra oración y ayuda.

Recibe un saludo cordial y cariñoso del equipo misionero Cesplam.
Qué Dios te siga bendiciendo.
Un abrazo en Cristo Redentor.  

P. Manuel Cabello. CSsR

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II ETAPA DE MISIÓN:
Del 3 al 17 de Mayo

SECTOR LIMA NUEVA
MISIONEROS
Lima Nueva: Caimán/Cementerio, Alpha, Chula Vista, Centro y Zona Americana
PP. Arsenio Díez, Juan Bautista Jáñez y Marisa Pascual
Col. Tela, Martínez, Municipal y Los Pinos
P. Manuel Cabello
Col. Filadelfia y Roma
P. Félix M. Gutiérrez
Guaruma I y Nueva Guadalupe
P. Juan José Ferrero
SECTOR LA SABANA
Col. Ntra. Sra. del Rosario (San Juan, Buena Vista y La Rosario), Alde La Sabana (Sabanita, La Sabana, Gracias a Dios y Altos de La Sabana)
P. Alberto Eseberri
Buena Esperanza I y II (La Barca)
P. Benigno Colinas

I ETAPA DE MISIÓN:
Del 19 de Abril al 2 de Mayo
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LA PARROQUIA DE NTRA. SRA. DE GUADALUPE DE LA LIMA RENUEVA LA MISIÓN.

Una vez más el Equipo misionero Cesplam inicia una nueva andadura evangelizadora por tierras hondureñas.

Ya hace tres años que se celebró la Santa Misión en la Diócesis de San Pedro Sula. Fue un proyecto ambicioso programado y desarrollado con pasión por todos: Mons. Ángel Garachana, sacerdotes, laicos, misioneros venidos de fuera y tantos otros... La Santa Misión fue un puntos de referencia importante en la maduración del espíritu evangelizador de la diócesis y sigue siendolo. Cronológicamente se celebró con anterioridad a la celebración de la V Conferencia Episcopal de Aparecida; y providencialmente sigue encontrando nuevos impulsos en uno de sus compromisos más claros e importantes: la gran Misión Continetal.

En este marco las parroquias, apoyadas en sus estructuras pastorales, han continuado activamente la post-misión afianzando los frutos de la misión.

La Misión es un proceso y por eso muchas parroquias siguen cubriendo etapas... y uno de ellos es la Renovación de la Misión. Aquí es donde se situa nuestra presencia misionera en La Lima. La parroquia de Ntra. Sra. de Guadalupe, alentada por el P. José y sus agentes pastorales, quiere serguir creciendo como comunidad cristiana católica misionera que vive, celebra y compromete su fe.

Desde ahora el Cesplam agradece la confianza depositada en nosotros al igual que en ocasiones anteriores.

Ocho misioneros nos desplazamos para esta misión: los padres Benigno Colinas, Félix Martínez, Juan Bautista Jáñez, Alberto Eseberri, Arsenio Díez, Juan José Ferrero, Manuel Cabello y la misionera laica Marisa Pascual. También nos acompañan nuestros hermanos redentoristas de la viceprovincia de San Salvador.

El día 19 de abril, Domingo de Pascua, iniciamos solemnemente la Renovación de la Misión que se desarrollará en tres etapas.

Poco a poco iremos dando cuenta en esta web de los acontecimientos más importantes.

La comunidad parroquial de La Lima y los misioneros contamos con tu oración. Gracias.

¡FELIZ PASCUA DE RESURRECCIÓN!

P. Manuel Cabello.
Coordinador del Cesplam