El afán misionero ha llevado al equipo del CESPLAM a un pueblo de unos 5000 habitantes de la provincia de Jaén llamado Sabiote, muy cerquita de la bella ciudad de Úbeda; es decir, situado en “los cerros de Úbeda”. Un pueblo en medio de un mar de olivos, que constituyen su preciada y sabrosa fuente de riqueza.

Sabiote es un pueblo de larga historia y abolengo... Por sus calles han paseado y sembrado humanidad y santidad personas como santa teresa de Jesús y San Juan de la Cruz. Varios siglos después, 4 misioneros y una misionera laica redentoristas humildemente también hemos sembrado en Sabiote el mismo evangelio de Jesús. La misión se ha celebrado entre el 7 y el 24 de noviembre de 2002.

Es mejor que no seamos los misioneros, sino dos lectores de las asambleas familiares cristianas quienes con estilo diferente nos cuentes una misma experiencia misionera vivida por la comunidad parroquial de Sabiote.

 

“¡CUIDADO QUE TENEMOS MISIÓN!”

Aún recuerdo cuando nuestro párroco D. Francisco, nos habló de la Misión. ¿Una misión? ¿para qué? ¿no es eso para el Tercer Mundo?...

Luego empiezan a visitarnos unos misioneros, y ¡hablan de bien! Pero, ¡qué cosas piden!. Que vayas por las calles, que visites e invites a todo el pueblo a la misión, que se reúnan en casa de un vecino... y piensas: estos misioneros están “chalaos”.

¡Cuánto nos costó empezar a visitar! Pero de repente ocurre algo precioso: llegas a una casa a invitar, y en una cara en donde encontrábamos lágrimas y soledad, después de nuestra visita dejábamos sonrisa e ilusión, y ya nos iba pareciendo que no estaban tan “chalaos” estos misioneros.

Más tarde se acerca la hora de las Asambleas Familiares y todo son dudas: la gente no vendrá, quizá venga un día para ver qué pasa y luego nada... Legó el lunes, ¡qué nervios! tanto los dueños de los hogares de Asambleas como los lectores y monitores, pero los vecinos acuden. Un poco con curiosidad y sin saber bien qué va a pasar allí. Y Tú haces el resto Señor, te haces presente, nos ponemos a hablar de ti y todos queremos opinar, todos tenemos ganas de aprender y a medida que transcurre la semana, los corazones se van abriendo y afloran los sentimientos... Somos los mismos vecinos, mustios y fríos de siempre, que empezamos a florecer y a sentirnos más próximos, más humanos...

Finalmente llega el sábado y con ella la celebración “Asamblea de asambleas”. ¡Aquello sí que era una comunidad! Una comunidad cristiana celebrando. ¡Qué cantidad de sentimientos, cuantas miradas que se cruzan, cuantas sonrisas y TÚ entre nosotros! Y todo esto sin apenas aparecer los misioneros. Llegó la segunda semana de misión y ya sí hablan los misioneros. Van dando respuestas a nuestras dudas, a todas esas preguntas que durante la semana de las Asambleas nos hemos hecho todos.

Llega el ADIÓS una piensa: ¿va a cambiar algo? ¿de verdad nuestros corazones se han abierto y quieren llenarse de ti? ... Pues eso no lo sabes mas que Tú, Señor, pero lo que sí está claro es que estas dos semanas jamás las podremos olvidar.

Has pasado por nuestras vidas, Señor, y nos has tendido la mano de nuevo, por eso quizás debiéramos terminar cambiando el título a esta pequeña reflexión.

¡GRACIAS, SEÑOR, POR ESTA MISIÓN!

Carmela (Animadora de AFC)