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MISIÓN EN SEVILLA

Parroquia San Joaquín
/http://parroquiasanjoaquinsevilla.blogspot.com.es/

(Del 29 de Enero al 14 de Febrero de 2015)

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"Misión en la parroquia de San Joaquín"

Hace cuatro días que finalizó la misión en la parroquia de san Joaquín. Se encuentra esta parroquia justo en el corazón de Sevilla. Es, el barrio de Triana, uno de los barrios más castizos y singulares de la ciudad; y también de los más humildes en económicamente hablando. Hace sesenta años que se levantaron la mayor parte de las casas, con lo cual, hace sesenta años era un barrio joven. Hoy es un barrio de jubilados y mayores, en su mayoría. cuenta  con unos cuantos bloques muy altos y otros de cuatro plantas, sin ascensor, lo que significa un grave inconveniente para muchos de sus habitantes.

Don Juan Luis García, que así se llama el párroco, pensó que la mejor manera de conmemorar y celebrar los cincuenta años de la creación de la parroquia era una misión y no con unas cuantas conferencias aburridas que sirven para poco. Y así, se embarcó en esta aventura, con toda confianza, ya que es la tercera vez que llama a los misioneros redentoristas  para una misión.

Y en esta parroquia del barrio de Triana es donde hemos estado casi tres semanas de misión el P. Juan Bautista y el que firma esta crónica. También hemos contado con la colaboración del P. Miguel Castro, que trabajó con los jóvenes. Han sido semanas duras y casi tan largas “como la cuaresma”. Diecisiete días intensos y de muchas horas de trabajo misionero.

La misión se inició el día 29 de Enero y concluyó el día 14 de Febrero,  aunque los visitadores de la parroquia comenzaron a visitar todas las casas del barrio, cinco meses atrás. Se abrieron, para el Señor y para los vecinos, 25 hogares. La mitad de las Asambleas muy buenas en calidad y en número de asistentes. Y la otra mitad con escaso número de participantes. Así lo valoramos los misioneros, pero los responsables de la misión parroquial, consideran un éxito la participación y el número de asambleas. Cualquier propuesta religiosa en la ciudad, para más desapercibida que un pueblo, claro está.

Otro apartado a destacar es la asistencia a las misas de la mañana, que fue en aumento cada día. Nadie se cría que una eucaristía matinal fuese tan concurrida y amena, tampoco el señor cura, que no se perdió ni una.

Pero lo mejor, sin duda fueron las celebraciones misionales, muy concurridas y festivas. Unas doscientas cincuenta personas asistían cada noche a los actos de la misión. Y todos  participaban a través de los símbolos oportunos. El lenguaje de los símbolos no falla nunca: ayuda muchísimo en la transmisión y expresión de la fe. Y a modo de curiosidad, diré que “otra” parroquia de la ciudad ha tenido misión en estos días, apoyándose en la religiosidad popular, pero empleando también nuestros símbolos., con este medio de internet, todo sale al aire y “no hay nada oculto que no llegue a saberse”. Pero yo estoy contento y feliz de que a otros les sirva de provecho nuestros métodos de hacer misión; claro que podían habernos pedido permiso para usar nuestras formas, digo yo.

Pero hemos de reconocer igualmente que el apartado de jóvenes y de matrimonios jóvenes se quedó pobre en participantes, y eso, a pesar del esfuerzo que hicieron Diego y Rica, misioneros laicos que nos acompañan en algunas de las misiones del Sur.

Los jóvenes y los niños siempre se llevan la mayor parte del esfuerzo misionero, con escasa respuesta. Con el P. Miguel Castro, nos hicimos presentes en el instituto y los tres colegios públicos ubicados en la parroquia. Más de 20 horas con los niños de primaria, “para nada” o para poco, ya que esta presencia en las clases de religión, no supuso más asistencia en los actos de misión. Claro que los maestros estaban muy agradecidos de cedernos sus horas de clase…

¿Qué queda de esta misión en la ciudad? Queda muchos: queda la presencia de la parroquia en veinticinco hogares y la continuidad de 25 Asambleas familiares; queda una nueva imagen de parroquia y de Iglesia mostrada; queda la vivencia y participación en unas celebraciones mesoneras  dinámicas y profundas; queda la labor misionera de los Redentoristas y queda la presencia de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro como garantía de continuidad.

Un abrazo en Cristo misionero y Redentor.

P. Arsenio Díez. CSsR