MISIÓN EN BENIARRÉS (Valencia)
(12 al 28 de Octubre de 2006)
 

Beniarrés, pueblo histórico y de origen musulmán, conquistado por Jaime I y entregado a la Orden de Montesa, asentado en la sierra a 20 Km al norte del también histórico Alcoy. Vivió su “invasión” del Espíritu con la Misión Redentorista desde el 12 al 28 de Octubre.

En este núcleo urbano se ve clara la diferencia entre lo “civil” y lo “religioso” ya que por lo “civil” pertenece a Alicante mientras que por lo “religioso” a la diócesis de Valencia. Esta separación de “poderes” no altera lo más mínimo la vida cotidiana del pueblo.

Comenzamos la Misión el P. Fco. Javier Recio y el que escribe el “día de España” con “los ritos introductorios”, los tres primeros días para asentar los cimientos del edificio de las dos semanas de misión. Como casi el 99% de los lugares donde tenemos las misiones, estos tres primeros días son para despejar dudas, ahuyentar falsos fantasmas que aparecen en todas partes: “que las personas no van a ir a las casas”, “ que hay otros lugares en la parroquia para las reuniones”, “que las personas no van a atreverse a dialogar con los vecinos”, etc. La actitud de los misioneros frente a los cuestionamientos es siempre la misma: pedir un voto de confianza, vamos a intentarlo… y si no resulta ya veremos.

Después de la introducción viene la realización. Empezaron 18 asambleas con una buena participación; entre 10 y 25 personas por asamblea. Una media muy aceptable para los 1.350 habitantes del pueblo.

Las celebraciones de la mañana fueron otro interrogante ya que no había costumbre de Eucaristías matutinas a parte del Domingo. Comenzamos con 60 personas y al tercer día casi se duplicó el número.

El ambiente de misión en el pueblo, con la ayuda de la misión infantil en las catequesis de la tarde y en las clases de religión en las mañanas, si hizo notar.

El sábado compartimos la celebración de “Asamblea de Asambleas”. La Iglesia. grande y hermosa por la restauración, se llenó de personas deseosas de celebrar la vivencia de la semana a través de originales símbolos: paloma, cadena, piña (de pino), trozo de leña de la chimenea...

El domingo dio paso a la segunda semana de misión: Semana de la Palabra. Las Eucaristías de la mañana siguieron con el mismo número de participantes. Las celebraciones misionales a última hora de la tarde fueron muy concurridas y alegres. Se puede destacar el buen sentido musical y la curiosidad “biensana” de saber cual sería el símbolo del día siguiente.

El complemento necesario de la misión fueron las reuniones con personas mayores, matrimonios, adolescentes y jóvenes. Estos últimos encuentros siempre son más difíciles por las clases de música, informática, actividades teatrales o deportivas… y por las escasas ganas de participar de muchos adolescentes y jóvenes.

Poco a poco llegaron los últimos días de misión que sirvieron para que un pueblo muy religioso como este (en los alrededores le llaman el Vaticano por la religiosidad y la gran cantidad de sacerdotes, religiosos y religiosas que han salido del pueblo) asumiera el compromiso de vivir y fortalecer más intensamente su vivencia cristiana.

Después de más de medio mes de trabajo, devolvimos la tarea pastoral al párroco D. Rafael, muy conocido y querido en el pueblo de Beniarrés al que ha dedicado más de 20 años de su ministerio. D. Rafael mantiene hoy, gracias también a la misión, la esperanza de entonces.

P. Juan Bautista Jáñez
CSsR