MISIÓN EN LA DIÓCESIS DE LUGO
BALTAR, GOLÁN, GROBAS, OROIS, RENDAL
(La Coruña)

 

 

 

 

P. Félix M. Gutierrez.
Misionero Redentorista

       Mi impresión sobre la Misión Parroquial que hemos celebrado es muy positiva.

       Además de lo que haya podido suponer para las personas concretas que participaron en las Asambleas, las Celebraciones, etc, así como para las familias que han abierto sus hogares, creo que ha sido una gracia muy especial para las comunidades cristianas de Baltar, Golán, Grobas, Orois y Rendal. Todo es don, especialmente la fe; pero los dones que recibimos suelen estar sembrados en lo más cotidiano. Y digo esto porque el reunirnos, encontrarnos, participar, dialogar y celebrar en medio de nuestra vida de cada día, en nuestras casas, rodeados de nuestros familiares y vecinos ha podido ser como una llamada a descubrir y acoger a un Dios que no es ajeno a nada de lo nuestro, a un Dios que "anda entre los pucheros" - como diría Sta. Teresa- incluso en el sentido literal.

       Tuvieron estos días un sabor a las primeras comunidades, a iglesia doméstica, en medio de una sociedad que, aunque parezca que no influye tanto en el medio rural, nos quiere llevar por caminos de individualismo y prisa, de fe reservada al templo y a lo privado.

       En este mundo rural del interior de Galicia, que se está quedando despoblado, en que cada vez hay una mayor proporción de personas mayores que viven solas... posibilitar el encuentro, llevar las cuestiones de nuestra fe a la reunión alrededor del fuego, plantear interrogantes e intentar buscar respuestas a cuestiones fundamentales de la vida, ha sido un tiempo fuerte para reavivar la esperanza, para revivir el gozo del encuentro y del compartir, para redescubrir a las personas concretas con las que nos encontramos cada día y, como no, para revivir lo que la fe supone de luz para guiar nuestros pasos por la vida.

       Por eso creo que debemos entonar un canto de acción de gracias: Gracias a Dios nuestro Señor, a la Santísima Virgen del Perpetuo Socorro y la Iglesia, por habernos concedido este don de la Misión Parroquial, que, sin duda ya ha producido sus frutos. E invocar su ayuda para que los pueda seguir produciendo.

       Además, antes de terminar, quisiera dar las gracias a los Redentoristas por vuestros trabajos y atenciones, que Dios os lo pague y que la Virgen, Nuestra Señora de Rendal os bendiga.

D. Rodrigo Rúa Iglesias. Sacerdote de la Diócesis de Lugo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


D. Rodrigo (Párroco) y el P. Juan José Ferrero (Misionero)