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Un saludo cordial de parte de todo el equipo misionero del Cesplam.
Desde tierras murcianas nos hacemos presentes en nuestras comunidades a través
del NER, y deseamos que también en vuestras plegarias de cada día.
Pues la misión tiene muchas formas y es posible gracias a muchos factores,
entre ellos la oración.
Los misioneros nos sentimos contentos de volver a trabajar en la Región
Murciana. Sin duda una de las zonas de España donde más hemos
misionado en los últimos años. Recordamos grandes misiones como
en la zona de Caravaca de la Cruz, Fortuna u otros lugares como San Javier,
Beniaján, Santomera… Es una tierra querida por los misioneros
redentoristas y donde nos sentimos queridos y apreciados.
Estos días estamos embarcados en una gran misión, grande en
trabajo y población. Se trata del arciprestazgo de Molina de Segura.
Tan grande es que lo hemos tenido que dividir en dos etapas misioneras. La
primera correspondiente a los pueblos de la ribera del Segura y la segunda
dedicada exclusivamente para la ya gran ciudad, y no pueblo, de Molina de
Segura.
Podríamos decir que en estas parroquias “llueve sobre mojado”
en cuanto al anuncio del Evangelio se refiere; no tanto, desgraciadamente,
en cuanto al “agua real” se refiere. Esta tierra tiene mucha sed
en sus campos huertanos y todo el mundo grita a una sola voz: “AGUA
PARA TODOS”. Nosotros venimos a saciar la sed de ilusión, vida
plena, esperanza…
Llueve sobre mojado porque ya en 1990 se celebró la misión,
con gran éxito, en Molina de Segura. Muchos cohermanos que por entonces
participaron lo recordarán con cariño. 14 años después
la gente lo sigue recordando. Pero sobre la misión en Molina os informaremos
en otro número puesto que en estos días se está desarrollando.
Aquel éxito hizo en años siguientes todo el arciprestazgo volviese
a pedirnos un tiempo extraordinario de evangelización.
La primera etapa misionera ha comprendido, por tanto, poblaciones como Las
Torres de Cotillas, Lorquí, Ceutí, Llano de Molina y Alguazas.
Poblaciones que oscilas todas ellas entre los 5000 y los 18000 habitantes.
Se trata de poblaciones de crecimiento rápido y reciente. Campos fértiles
que poco a poco han ido sustituyendo las ricas huertas por grandes polígonos
industriales. En pocos años ha habido un gran cambio en el origen de
los recursos económicos y al mismo tiempo los múltiples cambios
poblacionales y sociológicos propios de “despegues económicos”
tan rápidos como este y típicos en la cuenca mediterránea.
La nueva configuración social ha influido en la atención religiosa
de cada parroquia. Desde lugares donde los templos han quedado de alguna manera
“desplazados” de los centros vitales de las poblaciones hasta
la creación de nuevas parroquias en los barrios de expansión.
Hay muchas familias jóvenes, gran número de inmigrantes latinoamericanos
o del norte de África…
Y el crecimiento continúa a todos los niveles.
En este contexto se sitúa la tarea misionera. Ha sido difícil
la mentalización y preparación de la misión por parte
de los agentes de cada parroquia dado el volumen de población... Podríamos
decir que estos “pueblos grandes” tienen lo mejor de los pueblos
de siempre, que lo fueron, y lo peor de las ciudades, que están comenzando
a sufrirlo.
Pero la búsqueda de casas de asambleas y el ambiente misionero necesario
fueron abriéndose paso poco a poco. Hasta los mismos párrocos
han reconocido e ido descubriendo, al par al par que sus fieles, las posibilidades
y gozos de la misión.
Podemos destacar como dato indicativo las 160 asambleas que se constituyeron
con deseos de continuidad.
Destacamos también la gran animación de las Celebraciones Misionales.
Visitamos institutos clase por clase.
Convocamos a los jóvenes y pudimos trabajar con ellos. No con tantos
como siempre deseamos, pues es un trabajo difícil, pero sí que
conseguimos motivar grupos de jóvenes incluso allí donde no
existían.
Destacamos, en esta primera etapa de misión en el arciprestazgo, la
ayuda voluntaria de los laicos Carlos Saldaña en Ceutí, y Luis
Izquierdo en Lorquí. Ambos han trabajado con eficacia en el campo de
los jóvenes.
Valoramos como experiencia nueva el “Recital-oración” que
celebramos en la noche del jueves 18 en la iglesia de Lorquí. Allí
nos juntamos unos 50 jóvenes de las distintas parroquias para orar
con la música y para compartir. Todo fue gracias a los dones interpretativos
que Dios ha dado al grupo “Hora Cero” de Granada. Dos de sus almas,
Luis y Rosa interpretaron sus canciones y nos ayudaron a rezar. Un modelo
nuevo de oración y encuentro de jóvenes que hemos ensayado y
que deseamos mejorar y repetir en el futuro. Sin duda, el leguaje de las palabras
acompasadas con la música son un lenguaje familiar para los jóvenes,
y por qué no, cercano al corazón de Dios.
Como conclusión puedo deciros, como siempre, que los misioneros hemos
trabajado a gusto, con ganas, en equipo y poniendo en ello todo nuestro corazón.
Nos queda el sabor agridulce de no haber llegado más lejos y el gozo
de haber hecho lo preciso.
Todo ello gracias a Dios, nuestro guía, y a vosotros que desde los
trabajos de cada día y la distancia nos apoyáis.
Un saludo fraterno a todos de parte del equipo misionero Cesplam.
Manuel Cabello
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