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Misión en la
Parroquia de Ntra. Sra. del Carmen
(Vigo)

6 al 22 de Noviembre de 2003

 

"Por fin iniciamos la Misión"

Este año cuando regresamos de nuestras vacaciones veraniegas y nos incorporamos nuevamente a la Parroquia, nos sorprendió ver por todas partes unos carteles con el aviso iniciamos la Misión.

A muchos nos impacto y comenzamos a preguntar en que consistía esta nueva "Misión", vamos a evangelizar, se nos respondió, a algunos de nosotros.
Hasta ayer mismo en que por fin se descubrió en que consistía la Misión, hubo comentarios para todos los gustos y también por que ocultarlo alguna sonrisa maliciosa…

¿Evangelizar nosotros? O tal vez ¿Evangelizarnos a NOSOTROS?, estas eran las preguntas que nos hicimos en más de una ocasión, cada vez que al llegar veíamos nuevamente los carteles.

Sobre estos dos interrogantes he reflexionando en más de una ocasión y recordé las veces que casi siempre en broma hemos dicho…"Y vendrán los misioneros de África a Evangelizarnos a nosotros…"

Sí, también nosotros necesitamos Evangelizarnos porque nos hemos deshumanizado. Hemos desplazado al espíritu. Y al espíritu no se le llena ni con ciencia ni con técnica, sino con el bien.

Porque no creemos ya en dogmas espirituales o morales, pero sí en el dogma de que con el dinero y el poder se puede comprar todo. Es entonces cuando la codicia lo estropea todo, y en primer lugar al hombre.

Porque la causa principal de nuestra infelicidad radica en el propio hombre. El hombre debe cambiar internamente, espiritualmente, externamente.

Porque tal vez lo que nos falta es el amor, que no es una invención de los hombres, sino un invento de Dios.

Y llegó el día….

El sábado 16 de noviembre algo más de 50 "parroquianos" descubrimos, por fin, que era esto de Iniciar la Misión.

Nos reunimos en los salones parroquiales con el Padre Pedro, que como buen andaluz fue ameno, agradable y simpático, es un Redentorista que lleva 15 años trabajando en las Misiones Populares, ha predicado en este tiempo más de 140 Misiones, algunas en parroquias cercanas como la del Rocío o la del Perpetuo Socorro. En poco más de una hora supo, como mínimo levantar expectación, pero además ilusión y esperanza en muchos de los asistentes; ilusión por un trabajo nuevo y diferente, esperanza en ver cambios, esos cambios que muchos tanto anhelamos y hemos demandado en más de una ocasión.

En esta hora que estuvimos reunidos nos contó lo qué es una Misión Popular:
La Misión Popular es un tiempo fuerte de evangelización extraordinaria durante el cual la comunidad, ayudada por los misioneros, se autoevangeliza, fortaleciendo la experiencia cristiana de la comunidad, promoviendo el nacimiento de grupos de catequesis de adultos y ayudando a establecer caminos de acercamiento a los alejados.

Los objetivos generales de está acción misionera son:
• Estimular a los practicantes.
• Detectar nuevos colaboradores.
• Acercamiento a los alejados.
• Inicio de grupos de formación en la fe.

Una de las dudas que surgieron en nuestro encuentro fue ¿Cuánto va durar este compromiso que se nos pide?

La Misión Popular no es simplemente un acto puntual, aislado y extraordinario de pastoral evangelizadora, sino un proyecto concebido en forma de proceso con tres etapas bien definidas.

Ahora empezaremos a trabajar en la Premisión: Será un año de sensibilización y de concienciación por parte de todos los agentes que van a participar activamente en la misión. Después viene la Misión: tiempo fuerte de evangelización que dura dos o tres semanas, en las que se realizan las asambleas familiares cristianas, los pregones misioneros y los encuentros por grupos de edades.

Y por último la Postmisión: tiempo para orientar y consolidar los frutos de la misión y para acompañar a la comunidad en esta nueva etapa.

A todos los hombres y mujeres, tarde o temprano, nos acecha la soledad. La incomunicación, la soledad (aún estando, en muchas ocasiones, rodeados de gente), son las constantes que se repiten en la vida. Estamos bien informados y vivimos acompañados de la radio, de la televisión y de infinidad de publicaciones, pero ni las noticias ni los vídeos nos ayudan a superar aquellas inquietudes que a veces nos deprimen, angustian y derrumban.

Pienso que, con estas Misiones Populares, se nos presenta una buena ocasión para comunicarnos, para conocernos, para sentirnos una verdadera Comunidad que sabe compartir los estados de ánimo del prójimo.

Una Comunidad que sabe coincidir en la fe, en las ideas, en los proyectos de vida.
Una Comunidad que sabe dar y darse.
Una Comunidad que sabe ofrecer conocimientos, técnicas y ayudas.
Una Comunidad que sabe repartir consuelos, alientos y esperanzas.

Pidamos con fervor a Jesús que nos envíe su espíritu para trabajar con tesón en esta Misión que ahora se nos encomienda.

Antonio Cid (Catequista)

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"Asambleas Familiares Cristianas"

Desde hace algo más de un año, estamos trabajando en la parroquia con las Misiones Populares. Con ellas pretendemos evangelizar, que es lo mismo que “humanizar” esta sociedad en la que nos ha tocado vivir.

En este tiempo en el que prima ante todo, lo material, es necesario hacer un alto en el camino. Debemos recuperar nuestra relación con Dios, que exige un tiempo y un lugar determinados.
Por ello durante la semana del 10 al 14 de noviembre celebramos, las Asambleas Familiares Cristinas, que son pequeñas reuniones de reflexión cristiana que se realizan en los hogares de la parroquia con el fin de crear ambiente y clima de misión, facilitando el encuentro y la convivencia y haciendo posible el diálogo entre jóvenes y mayores, padres e hijos.

De mi experiencia en una de estas Asambleas he sacado la conclusión de que algunos cristianos hemos olvidado nuestra relación personal con Dios, nos hemos entregado al trabajo de la viña, pero hemos olvidado al que nos invitó a trabajar en ella. Este olvido trae consigo el cansancio y la desgana en el trabajo.

Nuestra relación con Dios necesita un conocimiento del mismo Dios, una comunicación con Él, y un descubrirle en las personas y en los acontecimientos de la vida ordinaria.

Cuando un cristiano deja de ir a misa, de rezar cada día, de leer a Jesús en el Evangelio, la realidad de Dios se va perdiendo poco a poco, hasta confundirse con otros “dioses” y perderse definitivamente del horizonte de nuestras vidas.

Es también un error tomarse la misericordia de Dios como un pretexto para llevar una vida relajada, pensando que todo está permitido. Una vida sin normas ni referencias, tan de moda en nuestros días, es una vida que desnaturaliza a la propia persona y daña a los demás.
Son muchos los pasajes del Evangelio en los que Jesús nos invita a Seguirle, a trabajar por su Reino: "Te seguiré. Señor. Pero déjame primero despedirme de mi familia", Jesús le contestó: "El que echa mano al arado y sigue mirando atrás no vale para el reino de Dios". (Lucas 9, 61-62)

A la llamada de Jesús se puede corresponder o no, pero sin ella nada es posible. El joven que es invitado por el Maestro a seguirle, aun siendo buena la obra que quería realizar, calculó mal el valor de la vocación: "Te seguiré, pero...". Con Jesús vale el sí y el no. No el "pero..."

Las Misiones Populares, no han terminado, después de estas semanas intensas, continuaremos reuniéndonos tan solo una hora al mes. Es muy poco lo que se nos pide, comparado con la satisfacción que produce, el desconectar durante esa “corta hora”, de todas nuestras preocupaciones cotidianas, y dialogar sobre unos temas que nos proponen, entre otras cosas, el fortalecimiento de nuestra fe.

Echa tú también la mano al arado y no mires atrás.

Antonio Cid