"Por
fin iniciamos la Misión"
Este año cuando regresamos de nuestras vacaciones veraniegas y nos
incorporamos nuevamente a la Parroquia, nos sorprendió ver por todas
partes unos carteles con el aviso iniciamos la Misión.
A muchos nos impacto y comenzamos a preguntar en que consistía esta
nueva "Misión", vamos a evangelizar, se
nos respondió, a algunos de nosotros.
Hasta ayer mismo en que por fin se descubrió en que consistía
la Misión, hubo comentarios para todos los gustos
y también por que ocultarlo alguna sonrisa maliciosa…
¿Evangelizar nosotros? O tal vez ¿Evangelizarnos
a NOSOTROS?, estas eran las preguntas que nos hicimos en más
de una ocasión, cada vez que al llegar veíamos nuevamente los
carteles.
Sobre estos dos interrogantes he reflexionando en más de una ocasión
y recordé las veces que casi siempre en broma hemos dicho…"Y
vendrán los misioneros de África a Evangelizarnos a nosotros…"
Sí, también nosotros necesitamos Evangelizarnos porque nos hemos
deshumanizado. Hemos desplazado al espíritu. Y al espíritu no
se le llena ni con ciencia ni con técnica, sino con el bien. |
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Porque
no creemos ya en dogmas espirituales o morales, pero sí en el dogma
de que con el dinero y el poder se puede comprar todo. Es entonces cuando
la codicia lo estropea todo, y en primer lugar al hombre.
Porque la causa principal de nuestra infelicidad radica en el propio hombre.
El hombre debe cambiar internamente, espiritualmente, externamente.
Porque tal vez lo que nos falta es el amor, que no es una invención
de los hombres, sino un invento de Dios.
Y llegó el día….
El sábado 16 de noviembre algo más de 50 "parroquianos"
descubrimos, por fin, que era esto de Iniciar la Misión.
Nos reunimos en los salones parroquiales con el Padre Pedro, que como buen
andaluz fue ameno, agradable y simpático, es un Redentorista que lleva
15 años trabajando en las Misiones Populares, ha predicado
en este tiempo más de 140 Misiones, algunas en parroquias cercanas
como la del Rocío o la del Perpetuo Socorro. En poco más de
una hora supo, como mínimo levantar expectación, pero además
ilusión y esperanza en muchos de los asistentes; ilusión por
un trabajo nuevo y diferente, esperanza en ver cambios, esos cambios que muchos
tanto anhelamos y hemos demandado en más de una ocasión.
En esta hora que estuvimos reunidos nos contó lo qué es una
Misión Popular:
La Misión Popular es un tiempo fuerte de evangelización extraordinaria
durante el cual la comunidad, ayudada por los misioneros, se autoevangeliza,
fortaleciendo la experiencia cristiana de la comunidad, promoviendo el nacimiento
de grupos de catequesis de adultos y ayudando a establecer caminos de acercamiento
a los alejados.
Los objetivos generales de está acción misionera son:
• Estimular a los practicantes.
• Detectar nuevos colaboradores.
• Acercamiento a los alejados.
• Inicio de grupos de formación en la fe.
Una de las dudas que surgieron en nuestro encuentro fue ¿Cuánto
va durar este compromiso que se nos pide?
La Misión Popular no es simplemente un acto puntual, aislado y extraordinario
de pastoral evangelizadora, sino un proyecto concebido en forma de proceso
con tres etapas bien definidas.
Ahora empezaremos a trabajar en la Premisión: Será un año
de sensibilización y de concienciación por parte de todos los
agentes que van a participar activamente en la misión. Después
viene la Misión: tiempo fuerte de evangelización que dura dos
o tres semanas, en las que se realizan las asambleas familiares cristianas,
los pregones misioneros y los encuentros por grupos de edades.
Y por último la Postmisión: tiempo para orientar y consolidar
los frutos de la misión y para acompañar a la comunidad en esta
nueva etapa.
A todos los hombres y mujeres, tarde o temprano, nos acecha la soledad. La
incomunicación, la soledad (aún estando, en muchas ocasiones,
rodeados de gente), son las constantes que se repiten en la vida. Estamos
bien informados y vivimos acompañados de la radio, de la televisión
y de infinidad de publicaciones, pero ni las noticias ni los vídeos
nos ayudan a superar aquellas inquietudes que a veces nos deprimen, angustian
y derrumban.
Pienso que, con estas Misiones Populares, se nos presenta una buena ocasión
para comunicarnos, para conocernos, para sentirnos una verdadera Comunidad
que sabe compartir los estados de ánimo del prójimo.
Una Comunidad que sabe coincidir en la fe, en las ideas, en los proyectos
de vida.
Una Comunidad que sabe dar y darse.
Una Comunidad que sabe ofrecer conocimientos, técnicas y ayudas.
Una Comunidad que sabe repartir consuelos, alientos y esperanzas.
Pidamos con fervor a Jesús que nos envíe su espíritu
para trabajar con tesón en esta Misión que ahora se nos encomienda.
Antonio Cid (Catequista)
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"Asambleas
Familiares Cristianas"
Desde hace algo más de un año, estamos trabajando en la parroquia
con las Misiones Populares. Con ellas pretendemos evangelizar, que es lo mismo
que “humanizar” esta sociedad en la que nos ha tocado vivir.
En este tiempo en el que prima ante todo, lo material, es necesario hacer
un alto en el camino. Debemos recuperar nuestra relación con Dios,
que exige un tiempo y un lugar determinados.
Por ello durante la semana del 10 al 14 de noviembre celebramos, las Asambleas
Familiares Cristinas, que son pequeñas reuniones de reflexión
cristiana que se realizan en los hogares de la parroquia con el fin de crear
ambiente y clima de misión, facilitando el encuentro y la convivencia
y haciendo posible el diálogo entre jóvenes y mayores, padres
e hijos.
De mi experiencia en una de estas Asambleas he sacado la conclusión
de que algunos cristianos hemos olvidado nuestra relación personal
con Dios, nos hemos entregado al trabajo de la viña, pero hemos olvidado
al que nos invitó a trabajar en ella. Este olvido trae consigo el cansancio
y la desgana en el trabajo.
Nuestra relación con Dios necesita un conocimiento del mismo Dios,
una comunicación con Él, y un descubrirle en las personas y
en los acontecimientos de la vida ordinaria.
Cuando un cristiano deja de ir a misa, de rezar cada día, de leer a
Jesús en el Evangelio, la realidad de Dios se va perdiendo poco a poco,
hasta confundirse con otros “dioses” y perderse definitivamente
del horizonte de nuestras vidas.
Es también un error tomarse la misericordia de Dios como un pretexto
para llevar una vida relajada, pensando que todo está permitido. Una
vida sin normas ni referencias, tan de moda en nuestros días, es una
vida que desnaturaliza a la propia persona y daña a los demás.
Son muchos los pasajes del Evangelio en los que Jesús nos invita a
Seguirle, a trabajar por su Reino: "Te seguiré. Señor.
Pero déjame primero despedirme de mi familia", Jesús le
contestó: "El que echa mano al arado y sigue mirando
atrás no vale para el reino de Dios". (Lucas 9,
61-62)
A la llamada de Jesús se puede corresponder o no, pero sin ella nada
es posible. El joven que es invitado por el Maestro a seguirle, aun siendo
buena la obra que quería realizar, calculó mal el valor de la
vocación: "Te seguiré, pero...". Con Jesús
vale el sí y el no. No el "pero..."
Las Misiones Populares, no han terminado, después de estas semanas
intensas, continuaremos reuniéndonos tan solo una hora al mes. Es muy
poco lo que se nos pide, comparado con la satisfacción que produce,
el desconectar durante esa “corta hora”, de todas nuestras preocupaciones
cotidianas, y dialogar sobre unos temas que nos proponen, entre otras cosas,
el fortalecimiento de nuestra fe.
Echa tú también la mano al arado y no mires atrás.
Antonio
Cid
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