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PEREGRINACIÓN A SANTIAGO
por Juan José Ferrero, CSsR
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En este verano, es la segunda vez que me encaminé siguiendo los pasos del apóstol Santiago. Es una experiencia que engancha. Hace dos años la hice y ahora volvía a repetir.

¿Qué es el Camino de Santiago?

Cada peregrino podría dar su respuesta particular; pero creo que todos coincidiríamos en señalar que el Camino es símbolo de la vida misma; y en concreto, para mí es símbolo de la vida misionera. Siempre en camino; de un lugar para otro. Te encuentras con personas que no has visto antes y que probablemente no volverás a ver. Pero hay algo que te une. En el Camino de Santiago, lo que te une a los demás es llegar a la Meta: Sepulcro del apóstol Santiago; en las misiones, es la fe y el interés de renovarla.

Un camino (el de Santiago o el misionero) exige ir ligero de equipaje. “Siempre ligero” como diría el poeta. Con muchas cosas sobre las espaldas no puedes avanzar, entorpecen la marcha, te atan.

En el camino te encuentras con dificultades, problemas, limitaciones, ampollas, cansancios, desánimos; que en realidad son retos, no barreras. En las misiones, ¡cuántas veces surgen las dificultades o los desánimos! Son una prueba. Si se supera, sale fortalecida la misión y se logran los objetivos.

Son muchos los paralelismos que podemos encontrar en el Camino de Santiago con la vida misma y en concreto con la vida misionera. No los voy a apuntar ahora.

¿Qué es el Camino de Santiago?

Para mí, una experiencia única; pues es una experiencia que te abre a tu propia realidad, a ti mismo. Te encuentras con tus dudas, inquietudes, miedos y aspectos desconocidos de tu personalidad. Una experiencia con los demás. Se desarrolla de una forma especial la solidaridad, la cercanía, la generosidad, la preocupación por los demás…

Y finalmente, una experiencia espiritual. Quien está atento, siente y descubre la presencia divina, que le inunda paso a paso, sin darse casi cuenta. Para el próximo año es jacobeo. Cae el 25 de julio, festividad del apóstol Santiago, en domingo. Tal vez algunos de los lectores se animen a realizar el Camino de Santiago, y podamos organizarlo. Engancha.

Para terminar transcribo el Padre Nuestro del peregrino que encontré en la iglesia de Santiago el Real en Logroño:

Padre Nuestro que estás en los caminos,
venga a nosotros tu aliento
y vela por nosotros los peregrinos.
Hágase tu voluntad,
a sí en el calor, la lluvia o el frío.
La ruta nuestra de cada día
bendícela hoy.
Alivia nuestros desfallecimientos
a sí como también nosotros
aliviamos a los que desfallecen.
No nos dejes caer en la aflicción
y líbranos de todo mal.
Amén.